Lloran los yarumos

@DuberneyGalvis

El caso de la asociación Yarumo Blanco de Pereira, es el hilo para abordar lo ocurrido entre el turismo comunitario y Parques Nacionales. Esta organización es fruto de múltiples esfuerzos comunitarios a lo largo de los últimos veinte años, cuya esencia está ligada al turismo sostenible. Por diez años operaron en el santuario incluyendo procesos de formación en instituciones académicas regionales como la UTP, UNISARC y el SENA. Y llegaron a Otún Quimbaya tras la salida de un modelo de concesión de Aviatur que no funcionó.

Este modelo comunitario sí tuvo éxito. Han recibido certificaciones y reconocimientos nacionales e internacionales. Contribuyeron para que Otún Quimbaya fuera reconocido como uno de los cien destinos sostenibles del mundo. Pero según noticias recientes ¿renunciaron a renovar el contrato? no. Como explica la asociación, no hay margen operacional bajo las nuevas condiciones contractuales que aumentarían del 1% al 10% las transferencias para Parques Nacionales.

Además, estos términos fueron lanzados en un escenario de pandemia, con los servicios turísticos figurando entre los más golpeados. Llama la atención la composición de las partes en la mesa, por la organización comunitaria asistieron delegados formados en áreas del turismo y ciencias ambientales, por Parques Nacionales acudieron profesionales de finanzas y derecho. Esto indica hay dos concepciones distantes: la del turismo pensado para la conservación y la preocupada por buscar mayor rentabilidad para la entidad nacional.

Corresponde preguntar: ¿por qué se ha reducido el presupuesto institucional destinado al ecoturismo, pero exigen mayores rentas al turismo comunitario? ¿evaluaron las externalidades positivas antes de descartar este exitoso modelo? ¿Para qué es la base de datos de organizaciones comunitarias que la Parques Nacionales está solicitando a algunas instituciones de Pereira? Y preguntan expertos en derecho ambiental de la región: ¿consideraron lo expuesto por el Consejo de Estado en la materia?

Siguiendo el hilo se hallan otras grietas. El Santuario de Flora y Fauna Otún Quimbaya, está ubicado en una zona con cambios productivos. Los monocultivos agroindustriales de eucaliptos y aguacates avanzan hacia sus áreas de amortiguación y comparten vías de acceso. Agréguense las carencias habitacionales de Parques Nacionales para los turistas, lo que el sector privado ve como oportunidad para entrar a construir. En el medio, una comunidad pacífica mezclada entre urbe y ruralidad, que discute continuamente sobre qué tipo de turismo quieren en su territorio. “La florida, uno de los corregimientos más pacíficos y bonitos de Colombia” (Diners, octubre/2019)

Reúne el caso varios elementos para investigar, son espejo para otros proyectos comunitarios del país próximos a concluir sus convenios, y al ser un reconocido modelo, organizaciones internacionales indagan lo sucedido. Mientras tanto, los coposos yarumos blancos del Otún Quimbaya, como los guaduales, lloran porque también tienen alma.

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