El deterioro del sistema

La fotografía que publicó el pasado miércoles este periódico en su primera página sobre el lamentable estado en que se encuentran las lozas de concreto del carril solo bus, es una muestra más del deterioro a que ha llegado el sistema de transporte público masivo de pasajeros de la ciudad.

Desde un tiempo para acá los usuarios del Megabús vienen soportando la demora, cada vez mayor, del sistema para cumplir con los horarios establecidos. Lo que era una programación exacta de rutas y frecuencias, se ha venido convirtiendo en un servicio cada vez más espaciado e incumplido.

Este deterioro de las frecuencias ha hecho además que aquellos articulados que viajaban con todos sus pasajeros cómodamente sentados, sin estrujones y sin riesgo de pasar un mal rato, hoy circulan atestados de personas que se van unos encima de los otros cada vez que el vehículo frena y que están sometidos a sufrir un accidente.

A esto se le ha agregado que aquellas estaciones bonitas, seguras y agradables construidas a todo lo largo del recorrido del sistema, perdieron todo su atractivo por cuenta de la negligencia del Megabús para repararlas y recuperarlas luego de que la horda salvaje que recorrió la Ciudad durante las marchas de protesta prácticamente las destruyera.

Y para completar este preocupante panorama que está mostrando el sistema, las condiciones del pavimento del carril por donde circulan los articulados no puede ser más lamentable. El paso permanente de unos vehículos de por si pesados y con mayor razón si van repletos de gente, y el nulo mantenimiento a la vía, han vuelto este recorrido un martirio para los conductores de los articulados y un peligro para los pasajeros.

Todo esto sin hablar de la inseguridad que se ha adueñado del sistema. Hasta hace un tiempo no solo las estaciones tenían vigilancia permanente de la Policía, sino que con frecuencia algunos uniformados acompañaban los articulado en su recorrido especialmente en ciertos horarios; hoy los usuarios tienen que utilizar el servicio sometidos a la inseguridad que reina en la ciudad.

Definitivamente la Ciudad no pudo conservar su sistema de transporte masivo como si lo han hecho otras capitales como Medellín, donde su Metro no solo es un orgullo ciudadano sino que un ejemplo de buen trato, de limpieza, de puntualidad, de buen servicio, de seguridad y de buen mantenimiento. Hoy es prácticamente lo mismo tomar en cualquier esquina un bus destartalado de los muchos que sirven los barrios de Pereira que utilizar el Megabus para ir de un lugar a otro.

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