Si quiere poner en servicio algunos tramos para cumplir con la fecha anunciada, está bien que los ponga en servicio; pero no está bien que haga lo mismo que hizo en el Aeropuerto.
Es explicable el afán de un mandatario para inaugurar una obra apenas esté de mostrar, así no esté terminada, todavía tenga trabajadores, maquinaria, equipos de construcción y barricadas de protección; y sea necesario dar paso alterno y restringido para permitir que el constructor pueda terminar la obra.
Regularmente los mandatarios, luego de anunciar varias veces una fecha para la inauguración de una obra y de tener otras tantas veces que aplazarla, por los generalizados retrasos en todos los contratos de ejecución de obras, se ven obligados a fijar una última fecha para no acabar de perder del todo la credibilidad, e inaugurarla así esta no esté siquiera de ponerla en servicio, así sea parcialmente.
Sin embargo, esta práctica que se ha vuelto lo normal, tiene muchos bemoles tanto para el mandatario como para los ciudadanos. Mientras aquel piensa que le cumplió o sus gobernados y a su ciudad, porque cortó la cinta en la fecha anunciada en medio de un jolgorio injustificado, el común de los ciudadanos y en general todos los usuarios, quedan inconformes por todos los inconvenientes que genera una obra sin terminar; además de la pésima imágen que deja, después de tantos aplazamientos, inaugurarla sin están lista.
Esto es lo que ha sucedido, por ejemplo, con el llamado Intercambiador del Aeropuerto. Después de muchos aplazamientos, el alcalde Maya lo inauguró en la fecha anunciada, pero con muchos trabajos pendientes lo que necesariamente ha implicado obreros en la vía, maquinaria en operación, equipos por todas partes y personal inexperto e imprudente dando vía a peatones y vehículos.
Claro, es mejor poner en servicio la vía así sea con algunas limitaciones que seguir operando con un desvío que sirvió para salir de la emergencia, pero que era antifuncional, incómodo, peligroso e insuficiente; sin embargo, una obra con tan poco porcentaje de ejecución no merecía una inauguración con semejante parafernalia. La discreción hubiera sido lo mejor y con seguridad lo que mejor hubieran recibido los pereiranos.
Ahora se anuncia la inauguración de la vía “Los Colibríes”. Esta es una vía sin duda muy importante para la Ciudad. El alcalde Maya ha dicho que la inaugurará, “pase lo que pase”, el próximo 30 de agosto; pero es evidente que lo que hará con una obra que está al 60% o menos de construcción, que está interrumpida por tramos, que faltan predios por comprar y que tiene en muchos problemas de suelo, es simplemente abrirla parcialmente.
¿Qué afán tiene el Alcalde de inaugurar esta obra el 30 de agosto? Si quiere poner en servicio algunos tramos para cumplir con la fecha anunciada, está bien que los ponga en servicio; pero no está bien que haga lo mismo que hizo en el Aeropuerto, eso le resta imagen a él e importancia y trascendencia a la obra; y cuando esté completamente terminada ahí si que haga la inauguración que merece la vía.
