Se montaron en la película por las comunidades

Hay una expresión muy conocida y quizá con tintes algo negativos a la hora de recriminar al otro y es ‘ya se empeliculó’ y la verdad es que Camilo Ángel Arango se empeliculó para bien. Vive en La Florida y desde hace 12 años está vinculado a varios procesos sociales, les gusta y le apasiona la labor social. “Considero que poder entregar espacios culturales, deportivos y en otros aspectos es muy valioso tanto para las comunidades, como para uno mismo, mientras uno más pueda llegar a entregar algo a la gente, se va llenando más la vida. Son herramientas fundamentales para construir una sociedad un poco más justa”.

Leyendo al impulsor

Camilo disfruta de su último año de juventud, porque en Colombia está estipulado que los jóvenes se catalogan entre los 18 y los 28 años. “Creo que mucho más allá de la edad, son las decisiones que uno toma las que lo hacen viejo o joven y creo que uno tiene que tomar decisiones para estar joven siempre, hay que compartir, no caer en las rutinas, aprender a entregar y recibir, pero sobre todo a entregar las cosas que uno tiene por fortuna en la vida”.

 

Camilo Ángel.

Para este líder lo importante es tener la disposición de hacer cosas comunitarias, sin que se afecte el desarrollo de las actividades personales, porque tiene muy claro que de dichas intervenciones no se puede vivir. ¿Entonces usted estudia o estudió algo que tiene que ver con lo social? “Siento que esto es un tema de vocación, porque desde el colegio ya tenía esa chispa, estoy estudiando un técnico en Gestión deportiva y entrenamiento físico, y también Administración pública”.

Cine a la calle

¿Cómo se forjó esta idea? “Es un ejercicio que nace cuando nos unimos cuatro amigos y empezamos a considerar que Pereira tiene una falencia muy fuerte en espacios culturales, sobre todo en los barrios y veredas. Nosotros participamos en una convocatoria y nos ganamos unos equipos y más que cine, hacemos proyecciones audiovisuales en general, también preferimos ese nombre porque podemos poner desde una película infantil, hasta el  documental que crean los campesinos que habitan el páramo y que hemos proyectado en el cine club La Florida. Lo que nos diferencia es una pantalla de tres metros de alto por tres metros de ancho que conseguimos por la convocatoria que le comenté”.

Cine a la calle tiene dos enfoques, según Ángel, uno es infantil en barrios y veredas, y otro un poco más juvenil en los parques y universidades en los que proyectan temas más críticos como la discriminación, medioambiente o género.

¿Quiénes conforman Cine a la calle? “Sí, lo integran Gabriel Morales que es etnoeducador, Débora Osorio también etnoeducadora, Alejandro Medijá que es estudiante de Ciencias sociales y yo. Destinamos el tiempo para ir a las comunidades, generar el espacio, luego hacer una charla con los niños sobre la proyección que se les hizo y nos cuenten qué aprendieron”.

La llegada a cada comunidad depende de lo propositiva que sea la Junta de Acción Comunal o algún líder barrial. “Eso es un reto muy fuerte, hay juntas inoperantes con las que no nos gusta trabajar. Hay algunas comunidades en las que les presentamos la idea y de una se disponen a ayudar con lo de los equipos o poner las crispetas”.

El público objetivo

Son cinco las comunidades priorizadas que son La Florida, Porvenir, 20 de Julio, el Futuro y Las Margaritas en Villasantana. “Vamos también cuando nos invitan esporádicamente como a Laureles, vereda La Bella, vereda La Bananera, que no están permanentes, pero les buscamos el espacio para poder proyectar”.

El número de niños que se benefician es relativo, depende de cada comunidad, “nosotros intentamos no tener en cuenta la cantidad de niños, porque se volvería un espacio para donde hay muchos y en donde hay poquitos no podrían disfrutar”.

Me queda una pregunta en el tintero. ¿Las comunidades sí se transforman con este tipo de proceso? “Cualquier acción tiene una reacción, si una es positiva, la otra también. Entonces al llegar a una comunidad logramos que su mundo crezca. Hay niños en La Bella, que nunca han salido de allá y se dan cuenta que hay un mundo por descubrir de manera positiva. Nos enfocamos en proyectar temas ambientales, solidarios y de amistad para que los niños digan: ‘yo quiero portarme así con mi amigo’. Para que el mensaje se conserve Intentamos que no pasen más de dos meses sin visitarlas”.

La financiación

Una ida al cine sin comida no es nada. ¿Cómo lo logran? “Ese es uno de los retos más importantes que tiene el proceso, nosotros estamos abiertos al apoyo de diferentes sectores, digamos que la empresa privada es un individuo que dona para la comunidad adyacente, no hay como una figura que uno diga tal empresa financia Cine a la calle, no. Nosotros estamos en la búsqueda de apoyo, podemos ofrecer publicidad o proyectar videos empresariales antes de las películas y el resto de gestión lo hacemos por medio de un plan de apadrinamiento que nació en mitad del año pasado, este año se está intentando fortalecer, para que amigos y amigas donen un recurso de $20.000 para poder hacer las proyecciones”.

Cifra

40 o 50 niños es el promedio por proyección.

“Creo mucho en que si nos unimos o se unen personas con buenas intenciones se pueden lograr muy buenas cosas”.

SUSCRÍBETE A NUESTRO BOLETÍN INFORMATIVO

Para estar bien informado, recibe en tu correo noticias e información relevante.

 
Artículo anterior
Artículo siguiente
- Publicidad -

LO ÚLTIMO

- publicidad -