José de la Cruz Velásquez, el decano de los ingenieros

Entrevistar al ingeniero aparte de un honor es como tener a tres personajes diferentes y cuál de todos con una historia más interesante. Es de admirar que una persona de 83 años llegue a la cita con su ropa de trabajo, porque tuvo que vaciar concreto.

Primero, un poco de él

De la Cruz estudió en la Universidad Nacional de Manizales, se graduó el 20 de agosto de 1968, a los 20 días ya estaba contratado en la Alcaldía de Pereira y a los dos meses se casó con la novia que se había conseguido en su época de estudiante, ya llevaban siete años de novios y eso no se podía echar por la borda, aunque dicen que la novia del estudiante no es la esposa del profesional. “Yo soy la excepción de esa regla”, tan es así que son 57 años de matrimonio.

¿Cuál es el secreto para estar así de activo? “Agradezco a Dios la salud y segundo la estabilidad emocional que me da una familia maravillosa, ellos me dan todos los motivos para estar feliz, soy el mayor de 10 hermanos, tengo esposa, tres hijos, nietos, sobrinos, entre todos somos 56 personas y esa es mi mayor felicidad”. ¿Va al doctor? “¡Claro! Me toca ir donde el internista y donde el cardiólogo, me dicen que estoy muy bien, me mandan a tomar pastas, a veces soy un poco desjuiciado con eso, pero me siento muy bien”.

“El Viaducto está diseñado para no caerse”

En días recientes se ha hablado mucho de un cable que se observa al descubierto y que podría poner en riesgo la vida de miles de personas que transitan entre las dos ciudades. El ingeniero fue uno de los artífices de este desarrollo y es que este puente no es historia reciente, porque desde 1968, cuando era ingeniero municipal, conoció a un señor de apellido López que hablaba sobre una avenida con 20 carriles, “venía a Pereira con planos y todo, nos mostraba cómo podía ser. Nunca lo volví a ver. Pero si vamos a ser justos, hay que hacer un reconocimiento al doctor Augusto Ramírez Barrera (q. e. p. d), él es el papá del Viaducto, porque hizo el primer diseño con la firma Integral de Medellín”.

El viaducto César Gaviria Trujillo, hace parte de la cotidianidad de los habitantes de Dosquebradas y Pereira desde 1997.

Pero esta obra solo podía ser posible con el músculo financiero del Gobierno nacional y para eso el destino se encargaría de poner un presidente pereirano. “En 1991, el presidente César Gaviria dijo que él tenía un sueño y era hacer un viaducto entre Pereira y Dosquebradas. Esa fue realmente su obra estrella. Yo era jefe de Distrito N° 24 de carreteras y en una visita que hicimos con el doctor Jorge Bendeck Olivella, le dijo: ‘Jorge, la orden es hacer el viaducto’, y el doctor Bendeck le contestó: ‘presidente para eso tiene ministro’. Vivo muy agradecido con el presidente Gaviria, que me dio esa oportunidad de llegar al Ministerio de Obras Públicas. El 30 de agosto de 1991, me tocó recibir la misión del BID que venía a mirar la financiación del Viaducto y hacer una serie de recomendaciones teniendo en cuenta los estudios que había hecho el doctor Augusto”.

Pero todo toma tiempo y estudios previos, cálculos y diseños, se llegó el tiempo de entregar la presidencia, pero el doctor Gaviria, después de la precalificación a la que se presentaron siete firmas, se encargó de dejar los recursos adjudicados. De la Cruz recuerda que los constructores fueron Andrade Gutierres de Brasil, el ingeniero director que mandaron se llamaba Vizencio Gosi, todo un genio. “De las propuestas, la escogida fue el puente atirantado, porque era lo que estaba de moda en ese tiempo, para ello Integral contrató la empresa Fix de Tallahassee, Florida y para los cables se escogió a una empresa de Nantes, porque ahí es donde radica el secreto, los cables se estiran pero no se revientan, recuperan su forma. Hay una preocupación y es que como le pusieron el sistema antisuicidio, me decía uno de los diseñadores, porque es un peso extra de 540 kilos por metro lineal y el Viaducto tiene 400 metros, pero no se va a caer”.

El alcalde de Pereira lo citó hace poco a su despacho, para saber si en realidad había peligro. “Estuve en el Despacho y le expliqué que no hay ningún tipo de peligro, que lo que se abrió es una ‘camisa’ que protege los cables, que al Viaducto le falta mantenimiento, claro está y que es bueno reemplazar esa parte para que siga protegido. El verdadero problema está en que al Viaducto, en 1996, se le gastaron $1.000 millones en equipo de monitoreo y una central en la UTP, eso se desapareció, se lo robaron, no sé y por eso ahora para revisar tienen que ´pelar’, perdón por la expresión, para poner el sensor”.

Otras obras de importancia

La vía Chinchiná – La Romelia – El Pollo es otro de los trazados importantes. “En 1972, fui director de los estudios y diseños de la avenida Sur, la avenida del Ferrocarril, la calle 17, y cuando el presidente Gaviria dijo que me tenía que ir para Bogotá, como asesor del ministro, me tocó la supervisión de la doble calzada Pereira – Cerritos, también el puente de Yuto sobre el río Atrato”.

Trazados que quedarán para la posteridad.

Usted me habla de obras que llevan mucho tiempo, ¿a qué se debe entonces las fallas en ingeniería que causan tragedias como las de Chirajara y los edificios de Medellín? “Esa es una muy buena pregunta, nosotros, los ingenieros de mi época ni siquiera tuvimos calculadora, todo lo teníamos en la cabeza, uno se aprendía la obra, pero ahora usted le pregunta algo a un ingeniero y le dice que espere, que tiene que mirar en el computador”.

“Mi filosofía ha sido devolverle a la ciudad todos los honores que me ha dado”.

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