Vanessa, ejemplo de vida y fe

La vida da giros inesperados y las enfermedades silenciosas dan un golpe certero en los proyectos a largo plazo, pero el secreto está en entender qué mensaje se debe recibir a través de las pruebas y cómo gestionarlo.

La invitada de hoy a este Punto Final no es ajena para muchos, unos la reconocerán por su trabajo como comunicadora, otros como cantante o quizá como la esposa del reconocido Pastor Trovador. Se trata de Vanessa Restrepo Cortés, una mujer que reúne las características de las pereiranas: trabajadora, amable y parte fundamental de su familia.

En 2020, en plena Pandemia, después de hacer una rutina de ejercicio, un desmayo marcó el inicio de un proceso en el que otra persona se hubiese derrumbado totalmente. Después de muchos exámenes y 15 días hospitalizada, el diagnóstico fue falla renal crónica, “así de la nada, nunca había tenido antecedentes, siempre súper saludable, nunca iba al médico”.

Polifacética

Vanessa, hablemos un poco de su carrera artística. “He cantado desde muy pequeña, creo que desde que empecé a hablar, canto, empecé en actos culturales del colegio y a los 13 años ingresé a una orquesta que se llama Jhony y su sonora, en la que todavía estoy, porque cantar siempre ha sido mi pasatiempo y mi pasión”. Lleva un año de casada, porque esta enfermedad a pesar de ser tan delicada en su manejo no ha sido ningún impedimento para que ella siga con sus actividades y proyectos. “Pastor ha sido mi gran amor y mi gran compañero en todo este proceso”.

Valentía

¿Cómo fue asumir la nueva realidad? “Empecé el control mensual con nefrólogo (el especialista del riñón), a uno le van diciendo esté preparada, consiga una persona que le done un riñón, pero uno no cree que va a llegar ese momento. Cuando empezaron las diálisis en 2022, ya tenía 11% de funcionamiento en los dos riñones, solitos no podían y eso fue así, me informaron un viernes que el lunes me operaban. En ese momento obviamente me dio muy duro, a pesar de la preparación que me habían hecho, pero muy rápido pasé la hoja, no me demoré en aceptarlo, porque lo primero que uno piensa es ya, no voy a volver a cantar, no voy a poder volver a hacer nada, pero la realidad es otra”.

Lo que todo colombiano sabe es que las listas de espera para cualquier trasplante son muy largas. ¿Cómo es en su caso? “En 2022, me pasaron un listado de 80 exámenes para poder entrar a la lista, me demoré casi un año haciéndolos y cuando los envié me asignaron el Hospital Pablo Tobón de Medellín”. Lo que más duro le ha dado a Vanessa, es la dieta por las restricciones y las enfermedades que llegaron a consecuencia como la hipertensión, la tiroides y el colesterol, por eso ella invita a todos a estar más atentos de la salud.

Creer

¿De dónde saca la valentía para enfrentar la enfermedad? “Siempre lo digo, la fortaleza mía viene de Dios, creo que sin él no sería tan fuerte, me aferré muchísimo a él y a pesar de tener la enfermedad él me ha mostrado que hay muchas cosas bonitas por las cuales vale la pena seguir viviendo”.

“Me siento muy bien, estoy enferma porque los médicos dicen. Me conecto a la máquina de diálisis 11 horas diarias, a eso de las 7:00 de la noche, no me incomoda para dormir y al otro día hago todos mis deberes, como los demás”.

Un trasplante no dura para toda la vida, un riñón puede durar más o menos 15 años, en ese momento hay que volver a la diálisis y a la lista de espera.

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