Pereira está en deuda con ella

Si el amor, la elegancia y la educación pudieran personificarse, seguramente tomarían la forma de Martha Lucía Eastman, una mujer como pocas. Encontrarla en su casa, muy recuperada e inquieta todavía por aprender y conocer más de lo que su vasta experiencia le permite, accedió con amabilidad a recordar cosas de la vida y cómo concretó las obras que emprendió por el amor a su ciudad.

Un abrazo fuerte y una cálida bienvenida a una desconocida fue el primer jaque. Puesta de pies a cabeza y sonriente, así empezó una charla entre dos mujeres que lejos de conocerse siempre quieren darle importancia a la cultura y a la historia, que como doña Martha asegura: “Pereira se volvió una ciudad demasiado culta”.

¿De dónde nació ese interés por el arte y la cultura? “Nació desde mi hogar, mi padre Julio Eastman fue un hombre muy reconocido aquí en Pereira y a nivel nacional, abogado, magistrado. Yo me crie en una casa donde todo era libros, libros y política, porque como sabes, mi hermano Jorge Mario fue un gran político. Desde ahí empecé a hacer una cosa, la otra y luego me quise especializar, me fui para Europa, allá lo que más se aprende es el contacto con la gente que es lo principal”.

En su periplo por el viejo mundo llegó a la escuela más grande de Gastronomía y a grupos de poetas y escritores a los que se integró naturalmente, por eso hace 32 años, cuando regresó a Pereira, encontró que faltaba un ‘algo’. “Me nombraron para manejar la parte social del Club Rialto, la parte más importante de esto es entrar con la cultura y ahí empezó mi vida a desarrollarse grande en la cultura. Tuve dos padres que me guiaron en este camino: el presidente Belisario Betancur, quien me bautizó como el hada madrina y David Sánchez Juliao”.

En el principio

Aunque radicada en Pereira, no dejaba de visitar Bogotá y en los regresos empezaron a surgir las preguntas: ¿Pereira tiene Academia de Historia? “La respuesta fue no, no hay, entonces dije: hay que fundarla. Luego conocí la Sociedad Bolivariana Colombiana, vi lo que hacían sobre Bolívar para mantener su imagen. ¿Será que Pereira tampoco tiene Sociedad Bolivariana? Y no tenía, entonces les dije, voy a fundarla, ¿ustedes me ayudan? La respuesta fue: ‘Tú trabajas con el alcalde (Luis Alberto Duque), dile que quieres hacer esto y nosotros vamos’, de eso ya hace 25 años. Después, como el presidente Betancur era un poeta y Lácydes Moreno empezaron a hablarme de poesía. ¿En Pereira hay Centro Literario? La respuesta me llevó a fundar El Centro Literario Parnaso eje cafetero”.

¿Recuerdan la Gastronomía del principio de este relato? Así fue como el mundo supo de esta pereirana, para quien el protocolo, forman la pareja perfecta. “Abrí también una academia que hoy en día todavía existe, Los gorros blancos tiene 27 años. Hicimos nueve ferias internacionales maravillosas, todavía lo maneja la doctora Rossy Salazar”.

Lucy Tejada

“Mi hija es muy artista, entonces pensé en lo rico que sería hacer en Pereira, un movimiento con artistas, así nació La cruzada de los artistas del eje cafetero y se trajo gente muy interesante como David Manzur, Rafael Penagos, daban las conferencias. Hoy estamos tratando con los artistas, para que sigan esa historia, ya hemos estado en contacto”.

La historia con el expresidente Betancur, siguió en paralelo de sus empresas titánicas por el saber y las artes. “Empezaron el doctor Belisario y Otto Morales Benítez a decirme: ‘tenemos una amiga que te tienes que hacer súper amiga de ella’. Les respondí ¿quién es? Ellos dijeron Lucy Tejada, bueno, no la conozco y la llamaron. Pasó el tiempo y la idea siempre fue que ella dejara su obra para Pereira y que Pereira fuera de ella. Luchamos durante 14 años, porque algo siempre sucedía, hasta que un día me llamó y fui con Álvaro Zuluaga y con el doctor Meyer. Cuando llegamos me dijo: ‘Es que por notaría te voy a entregar la obra para Pereira, con una responsabilidad, me tienes que hacer el museo para mi obra’. Le dije: tranquila, se lo hago”.

“Pasaba el tiempo, hablaba con uno y otro alcalde para cumplir la promesa de hacer el museo a Lucy Tejada, ¿qué no hice? Me decían que sí, que no, hasta que un día, en la Alcaldía de Gallo, se les iluminó el camino y hoy está funcionando divinamente”.

La empresa actual de doña Martha está en que Pereira entera sea reconocida como el Museo de Arenas Betancourt. “Aquí hay muchas obras y las que van a venir”.

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