Carlos Alberto Rubio Galeano es el productor audiovisual de Jhony Rivera, Dora Libia, Francy, Jhon Alex Castaño, el Charrito y cualquier cantidad de artistas del eje cafetero y de otras partes del país. Este Punto Final, dado los colores narrativos en la propia voz de su protagonista, no tiene la misma estructura de los otros textos para disfrute del lector.
Pueda ser que no me vaya a coger la carraspera en plena grabación, estoy más disfónico. Y sabe qué, voy a poner esto en modo avión.
Muchas gracias por esta oportunidad que me dan de dirigirme a las personas que de una u otra manera han visto el trabajo que hemos hecho a lo largo de tantos años con tantos artistas. Como productor audiovisual estoy desde el año 1996, aunque trabajaba en otro estudio desde el 94, por cosas de la vida soy lo que se llama empírico, primero fui músico, yo soy músico y como tocaba varios instrumentos, aparentemente lo hacía bien porque me comenzaron a llamar para trabajar en el estudio de grabación de Gustavo Monsalve Q. E. P. D., que me dijo que tocaba muy bien y empecé a ayudarle, aprendí a operar las consolas, todo lo que era producción de audio, porque en ese tiempo no existía lo del video.
En el año 2000, ya tenía mi estudio de grabación y empezamos con la parte audiovisual, que es la que más me ha dado a conocer como productor de música popular que es el género que más trabajo, aunque hacemos todos los géneros.
El primer video
Esa es una anécdota que ahora en retrospectiva la recuerdo y me parece que es el ejemplo de las oportunidades que a uno le da la vida y uno las debe reconocer o aprovechar.
Resulta que le estaba grabando a un artista, muy querido él, Juan José Cardona, más conocido en el bajo mundo como Machuco rico, él se presenta como ‘José Machuco rico’, había llegado al estudio, trabajábamos mucho, estábamos grabándole audio a mucha gente. Yo nunca había hecho un video en mi vida ni siquiera había tomado una foto, no es como ahora que cualquier persona coge un celular y edita fotos, en ese tiempo eso no existía y tener acceso a una cámara era costoso. Telecafé tenía, de resto, nadie más.
Llegó el amigo y me dijo: ‘Rubio, usted que conoce tanta gente, me gustaría como hacer un video, pero quién, no conozco a nadie por acá, de pronto en Bogotá o en Medellín’. Como él y yo teníamos una confianza de recocha, le dije que yo le hacía el video, se lo dije por tomarle el pelo y me contestó: ‘¿usted hace videos? Yo nunca he visto un video suyo’. Le dije que sí por mamarle gallo, me hice el que miraba el computador, abrí una carpeta y dije ¡Eh, dónde fue que guardé esos videos! Era una tomadura de pelo, no estaba pensando en engañarlo ni nada de eso.
Me dice, ‘¿Cuánto me cobra por un video?’ y me dio por decirle $1.200.000, ‘nooo mucha plata, mucha plata’. Estamos hablando de hace casi 30 años, eso valía un lote acá en Samaria, entonces me dijo: ‘sabe qué tengo 300 mil pesos’, yo le dije no, no hermano, con eso no alcanzo ni a alquilar las cámaras, luces, le seguía llevando la broma. Hasta que quedamos que en $700.000 el video. Ya le iba a decir que no hacía videos, cuando se paró y me dijo: ‘tenga le pago, porque me gasto la plata’, cuando le recibí pensé ¿y por qué no? ¿Será que es muy difícil hacer un video? Me preguntó que qué íbamos a hacer, le dije metámosle unos músicos, él dijo que tenía un sitio que le prestaban, era jueves y quedamos que para el lunes.
Luces, ¿cámara? Acción
Cuando se fue dije ¿ahora qué voy a hacer? ¿En qué me metí? Traté de ver videos pero ese internet era lento, empecé a preguntar quién alquilaba una cámara y nadie, hasta que apareció doña Vicky, ella grababa quinceañeras, bautizos y primeras comuniones, se ofreció a ir para ayudarme a grabar. Me mostró una cámara grandotota en VH y como yo no conocía pensé que era buenísima, ¡eso tan grande! No sabía que ya estaban obsoletas y ya no grababan bien. Le pregunté cuánto costaba el alquiler me dijo $25.000, más el taxi, hice cuentas y me quedaban 650. Llegamos al sitio, la señora se puso a grabar y como vi que no era lo que yo quería, le dije muéstreme cómo se graba, menos sabía de primeros planos o planos americanos, pero sí había visto videos y sabía que había que hacer tres tomas, una que se vieran todos, otra como en la mitad y una del cantante cerquita. Es lo mismo que hago ahorita, solo que con cámaras buenas.
“En el momento que estaba grabando llegó otro amigo y me dijo: ‘¿ve es que usted hace videos? Le dije que sí y de una me dio $1.400.000 para que le hiciera dos, pensé esto está como bueno. Lo importante es decidirse y salir adelante”. Así nació Rubio Studios.
Doña Vicky le ayudó a bajar las imágenes al computador, un amigo le regaló un programa de edición, vio que era similar a lo que hacía en audio. ‘Empecé a las 8:30 a editar ese primer video y a las 11:00 ya lo tenía todo’. Llamó a la esposa y le mostró, la respuesta fue, ‘esto está muy bueno, eso no lo hizo usted’.



