Nino Segarra, una voz que se mantiene

El mundo de la salsa es mágico, misterioso y lleno de figuras inmortilizadas. Se puede decir que este ritmo se conoce en todo el planeta. Uno de sus representantes con más trayectoria en la actualidad es Nino Segarra, antes que un cantante, un músico a carta cabal. En su paso por la ciudad atendió al Diario del Otún en exclusiva.

El cantante boricua hace poco celebró su cumpleaños número 72 e igual alcanza 42 años de carrera musical. Es un hombre sencillo y afable, baja solo del ascensor en el segundo piso del hotel donde se hospeda y saluda, como quien se encuentra con amigos de hace mucho tiempo, al momento llega Yulitza, su hija y mánager, igual de cálida a él.

La duda es qué lo trae a Pereira en una época en que no hay fiestas en la ciudad, el calendario tampoco denota una celebración especial y no se tiene noticia de algún concierto. Yulitza comenta que están en tránsito hacia Versalles en el Valle, se dirigen al Festival de La Niebla, en donde el maestro Segarra, se presentará como el artista principal en la noche del 28 de junio, acompañado por músicos pereiranos.

Músico sí o sí

Nino se crió en medio de instrumentos y de cantantes, ¿habrá sentido la tentación de no ser músico alguna vez? “No solamente lo sentí, sino que hice el intento de ser ingeniero y me colgué. Le dije a mi papá, bueno yo lo intenté, prefiero ser un buen músico que un mal ingeniero y me dijo que si lo que yo quería era música, pues que la estudiara y así fue”. Se matriculó en la Universidad Interamericana de San Germán, en Puerto Rico, “Se llamaba el Poli, ahí tuve la oportunidad de estar con unos maestros maravillosos, mentores increíbles, recuerdo al dr. Smith, (Q.E.P.D), de él fue el que más aprendí, luego hice el bachillerato en música aplicada en voz, trabajé 13 años como maestro, siempre haciendo los intentos por grabar, por ser artista y poder viajar, pero eso no llegó sino hasta 1990”.

Éxito

Entre la espada y la pared es uno de los temas por el que la generación que ahora está entre los 40 y los 50 años de edad, siempre lo recordará. ¿En qué momento de su vida estaba cuando la grabó? “(ríe) Aunque la canción no es una experiencia mía propia, sí pasó que desde que se la escuché al compositor me cautivó, pues son cosas que pasan y la gente se puede identificar, como son todas mis canciones que entiendo a eso se debe el éxito que he tenido hasta el día de hoy, porque son canciones de cosas creíbles que le pueden pasar a cualquiera. No todas me pasan a mí, pero cuando las canto, las canto como si fueran vivencia personal”.

Referentes

Le voy a dar cuatro nombres y usted me contesta por cada uno con una sola palabra, por favor: Frankie Ruiz, Héctor Lavoe, Colombia y Nino Segarra. “Frankie es ídolo, Héctor es leyenda, Colombia es hospitalidad y Nino es humildad”. (vuelve a reír).

Maestro, de las canciones o del mundo de la salsa en general, ¿cuál es su canción favorita? “Una de mis canciones favoritas de Frankie Ruiz es La rueda; de un dúo, siempre lo he dicho, es Vivir lo nuestro de La India con Marc Anthony”.

¿En qué anda?

“Varios proyectos, desde la Pandemia para acá vengo haciendo montones de cosas que se han ido acumulando, pero estamos poquito a poco sacándolas a la luz pública. Hay un disco de baladas, otro de boleros Big Band, tipo Tito Rodríguez, esa onda retro con una orquesta de 20 músicos. También está el segundo disco de 20 dúos en salsa con la particularidad que hay 10 damas cantando conmigo, son 20 dúos, pero hay 22 cantantes, igual le estamos dando la oportunidad a los jóvenes talentos, hay un niño de 11 años, salsero de Puerto Rico, que se está destacando muchísimo y se llama Keydriel Tirado, hizo una composición para mí y la cantamos juntos. Solo faltan tres por poner su voz para terminar el proyecto”.

“Hoy en la música veo cosas muy buenas y otras que no me gustan mucho, eso existe en todos los géneros, pero veo que cada generación tiene una propuesta y algo nuevo por presentar. Hay que buscar lo bueno de todo”.

Nino Segarra a pesar de ser salsero, se describe con dos pies izquierdos, dice que lo intenta y le toca concentrarse. “Si me pongo a bailar mucho, olvido la letra. No soy un fenómeno, pero tiro mis pasitos”.

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