Una solución firme. Inventor pereirano tiene la patente

Marlon Andrés Díaz Bejarano llegó para aliviar el dolor en los demás, eso lo tenía claro desde que se dedicaba a la dispensación de medicamentos, pero la vida habría de enseñarle que ese propósito estaba en otro momento y lugar.

Optar por el camino del emprendimiento es tal vez, una de las decisiones más difíciles que puede tomar una persona, es arriesgar al todo o nada, pasar años y años en el ensayo – error, hay que estudiar el producto, sus componentes, mejorarlo y al mismo tiempo aprender a conquistar el cliente y abrirse mercado.

La chispa

La historia de este invento de Marlon está inspirada en dos momentos, el recuerdo de un logro de su progenitor, cuando inventó una pintura que fue aceptada en este competido mercado y aunque él era muy pequeño, esos relatos familiares le encendieron el entusiasmo requerido para lo que llegaría.

¿Antes de llegar al invento a qué se dedicaba propiamente? “Trabajé como regente de farmacia en una clínica que tenía que ver con salud mental. Durante el desempeño de mi labor me enteré del padecimiento de una compañera por el dolor que sentía en las manos a razón del síndrome del túnel carpiano. A partir de ahí empecé a adentrarme en este proceso de inventiva y buscar una solución para mejorar esta situación que es de una gran cantidad de personas que pasan entre cuatro y ocho horas en el computador”.

La compañera de Marlon, como él recuerda, debía usar a diario una férula que la ayudaba en sus labores, pero que no corregía el problema de raíz y solo tenía como salida la cirugía, que es incapacitante porque del reposo del posoperatorio radica el éxito de la misma.

A investigar

“Empecé a darme cuenta que las personas e incluso yo, me sentía fatigado al utilizar el mouse o ratón del computador. Realmente no es solo el túnel carpiano, de esta mala postura se generan los dolores de espalda, hombro y cuello. Pensé que tendría que haber una solución, aventarme para transformar vidas y mejorar los espacios de trabajo”.

¿Cuánto tiempo duró investigando el tema antes de tener un producto? “Fueron más de siete años trabajando, tuve que hacer varios prototipos, solicité una patente y me la negaron, porque era un producto muy robusto y complejo. Hice muchas mejoras durante el proceso, aprendí, escuché a las personas, el producto pasó de pesar dos kilos y medio a pesar 180 gramos aproximadamente. Hubo un cambio significativo en peso, diseño, tuve el acompañamiento de instituciones, volví a solicitar las patentes y me las otorgaron para el producto y la marca”.

Los usuarios

El dispositivo es una base para el mouse que logra convertirse en extensión del apoya brazos de las sillas de oficina, viene con dos sujetadores en velcro y según el inventor queda con la inclinación natural de la postura de la mano. “No hay necesidad de cambiar de mouse, nada de eso, puede ser uno de los sencillos. Claro está que si se cuenta con un  mouse vertical, también se puede utilizar porque en eso pensamos y así se evita que la mano se sobreextienda en el escritorio, cosa que pasa porque el cerebro entiende que hay mucho espacio para trabajar”.

¿Qué le han dicho las personas que lo han utilizado? ¿Se salva uno de la cirugía? ¿No hay necesidad de volver a la férula? “Lo que me dicen es que bajó el dolor y mejoraron la postura, esto último es valor agregado, porque en un comienzo no le apunté a eso. Entonces con ergónomos y fisioterapeutas nos dimos cuenta de que cuando el tronco superior está en una posición correcta nos permite mejor desempeño laboral y bienestar personal”.

Como dato final el señor Díaz entregó este dato que deja mucho qué pensar sobre las consecuencias de la tecnología en el cuerpo humano. “Una persona con un horario de ocho horas, trabaja más de 1.500 horas al año y si eso se multiplica por 20 años de trabajo, en el mejor de los casos, hace que haya obligación de pensar en periféricos como este. Ser emprendedor es complejo, pero se puede, hay que ser resiliente y rodearse bien”.

“El material del producto es un plástico resistente denominado ABS, si se cae no se va a partir, soporta bastante en cuanto a peso y movimiento, es portátil, cabe tranquilamente en el morral”.

Las sillas con apoya brazos son fundamentales para las labores de oficina explica el inventor, porque reciben el peso del cuerpo a la hora de levantarse.

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