El gorrito de un pastorcito y las concepcionistas

Si alguna advocación y devoción tiene arraigo en la fe católica, esa es la aparición de la Virgen de Fátima, (Portugal), en 1917. Además, a diferencia de tantas otras, esta fue registrada por la prensa de la época, como ‘El Día en que el sol danzó’.

Los tres pastorcitos de Fátima, Lucía, Francisco y Jacinta tienen un lugar en la historia de la religión y del mundo, en una Europa en ruinas que apenas si creía haber sobrevivido a la ‘Gran Guerra’. Así mismo, es normal que Dios se fije en los más humildes para enviar sus mensajes, y ¿quién más pobre que un pastor?

En Pereira

En la reconocida imagen de los tres niños, Francisco Marto aparece con un gorro tradicional de su pueblo, porque para la fecha de las apariciones era temporada fría en esa parte del mundo. ¿Cómo llegó esta prenda de vestir a Pereira, quién la trajo y por qué? Para responder a estas preguntas, fue consultado el sacerdote Juan Carlos Vargas y las religiosas de la Inmaculada Concepción y San José, en cuyo poder está la custodia de esta reliquia.

Trasegar

El gorrito de san Francisco Marto, elevado a los altares en 2017 con motivo de los 100 años de la aparición de Cova de Iría, “llegó a Pereira por un gran sacerdote, el padre José María Ruiz, quien fue el gestor del templo Nuestra Señora de Fátima en la Avenida 30 de Agosto, que llenó de gran entusiasmo a la ciudad, ese mismo entusiasmo se lo llevó a sor Lucía, la otra pastorcita y prima de San Francisco Marto, quien al entender la obra en esta ciudad, se lo obsequió”.

Las hermanas concepcionistas, como se les conoce, tenían como capellán al padre Néstor Toro Gutiérrez, “La historia es que el padre Toro fue uno de los amigos más cercanos al padre José María, por eso cuando el sacerdote fallece, su familia le cede el cuidado del gorrito. El padre se los hizo llegar a las hermanas para la fecha de canonización, está en su poder desde el 13 de mayo de 2017”.

¿Por qué apenas ocho años después es que se da a conocer para todos que esta reliquia está en Pereira? “Porque recién se ha inaugurado el Monasterio, ya las hermanas tienen un lugar muy digno para exhibir el gorrito, como la reliquia que es. Todavía falta construir el convento y aparte llenarlo de nuevas vocaciones”.

El gorrito

¿Tienen algún registro de casos que por intercesión de San Francisco Marto y su gorrito hayan obtenido alguna gracia? “Sí, ya hay feligreses que dan fe de los milagros que les ha realizado, las hermanitas tienen un conocimiento más preciso. Los pereiranos somos muy marianos y queremos mucho a los tres pastorcitos, la idea es que vengan a visitar la reliquia en el kilómetro 4, vía Armenia, a mano izquierda. Se celebra la eucaristía de lunes a sábado a las 4 de la tarde y los domingos a las 9 de la mañana”.

Las concepcionistas

La historia de esta orden se remonta a los tiempos de los reyes católicos de Castilla y Aragón, pues santa Beatriz, su fundadora, estaba emparentada con la reina. La hermana María de la cruz, es la encargada de contar un poco quiénes son ellas. “Recién que nos trajeron el gorrito, lo teníamos fuera de la urna, y una señora que sufría unas migrañas muy horribles se lo puso, y asegura que el dolor nunca más volvió a atormentarla”.

Según comenta la hermana, la reina madre de Isabel entró en celos a causa de la belleza de Beatriz y la encerró en un baúl con el propósito de que muriera, pero allí la santa le pidió a la Virgen inmaculada que le ayudara, a los días, cuando fueron a retirar el cuerpo del baúl, la santa salió más vigorosa de lo que había entrado. Cabe anotar que el dogma fue mucho tiempo después de este tiempo.

Ustedes no son tan conocidas como otras comunidades ¿Hace cuánto están en Pereira? “Nosotras llegamos desde Yarumal, Antioquia, a Santuario, Risaralda, donde permanecimos 11 años, luego nos trasladamos a Pereira al barrio Los Alpes, porque necesitábamos una casa grande, pues nuestro sustento es con los comestibles que hacemos para la venta, ahí estuvimos tres años, después nos trasladamos a la carrera 3, donde estuvimos 15 años, hasta que llegamos a esta finca que se llama Fátima, la Virgen nos trajo, porque después llegó el gorrito”.

“El padre nos dijo que nos tenía un regalo, pero jamás nos imaginamos que era ¡semejante regalo!”.

Las concepcionistas son una orden de clausura, les gusta que las visiten y piden que las tengan en cuenta para donaciones, porque lo único que tienen es la ayuda de los benefactores.

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