El Día del Peatón

Según datos oficiales, Risaralda es el departamento con más alto porcentaje de peatones muertos en sus vías, con relación al total de personas fallecidas en un accidente de tránsito. 

No pueden ser más dramáticas y preocupantes las cifras que se acaban de conocer sobre los peatones fallecidos en un accidente vial, con motivo de celebrarse el pasado jueves el Día Internacional del Peatón. Según datos del Observatorio Nacional de Seguridad Vial y de la Agencia Nacional de Seguridad Vial, Risaralda es el departamento del país con más alto porcentaje de peatones muertos en sus vías, con relación al total de personas fallecidas en un accidente de tránsito.

Casi la mitad de las personas que perdieron la vida en un hecho vial en el Departamento, en los primeros seis meses de este año, eran peatones. Eran personas que intentaban cruzar una de las avenidas concurridas, o que a pesar de que estaban pasando la calle por la cebra y en el momento adecuado, un vehículo que no hizo el pare, las atropelló.

Esto para no hablar de los peatones que mueren bajo las llantas de un vehículo, casi siempre una moto, que invade el espacio exclusivo de los peatones o de los articulados del Megabús y se los lleva por delante, cuando acababan de salir de la estación del Megabús e intentaban cruzar la avenida, o simplemente caminaban por la acera.

El peatón es el actor vial más importante; pero desafortunadamente también, el más desprotegido. No son muchas las vías que están debidamente señalizadas para la protección de los peatones, que cuentan con  semaforización peatonal, o que en los cruces tienen pintadas las llamadas cebras que indican el espacio reservado para el paso de los de a pie.

Y ni hablar de las avenidas y vías periféricas, donde no solamente no hay semáforos, ni cebras, ni señales de tránsito, ni puentes peatonales, sino que son por donde los carros y motos circulan a mayor velocidad y además, donde no hay paraderos de buses y los pasajeros son dejados en la mitad de la vía o tienen que esperar el bús prácticamente sobre la calzada.

Regularmente en nuestras ciudades las señales y los elementos de protección a los peatones, están limitadas a las tres o cuatro vías más importantes y a las cuatro esquinas de sus plazas de Bolívar. Allí hay semáforos peatonales instalados, las cebras permanecen bien pintadas y con frecuencia hay uno o dos agentes de tránsito; pero en el resto de sus avenidas y calles, no hay absolutamente ninguna señalización y menos la presencia de las autoridades respectivas.

Es necesario, pues, para reducir los altísimo índices de peatones muertos en hechos de tránsito en las vías del departamento, adelantar, por supuesto una campaña permanente de educación vial, pero también, un plan de señalización que cobije a todas las vías y calles y que esté acompañada de una permanente vigilancia y control por parte de las autoridades de tránsito. De lo contrario, las  dolorosas cifras que hoy reporta Risaralda, seguirán en aumento.

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