Pereira registra una de las mayores variaciones en el gasto de vivienda, superando a ciudades como Bogotá D. C., Medellín, Barranquilla y Cali.
El más reciente informe del Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE) confirmó que el rubro de vivienda sigue siendo uno de los principales impulsores del gasto de los hogares colombianos. Aunque la inflación general bajó al 5,18 % en septiembre, el costo de los arriendos continúa en ascenso, aportando cerca de 4,84 % al incremento total anual del Índice de Precios al Consumidor (IPC).
En ese contexto, el precio de la vivienda en arriendo se ha convertido en una de las mayores preocupaciones para los hogares de ingresos medios y bajos. “Estamos viendo incrementos importantes en los arriendos en distintas ciudades del país, y Pereira no es ajena a esa dinámica”, señaló Alexander Balzán, docente de la Escuela de Negocios y Desarrollo Internacional del Politécnico Grancolombiano, quien explicó que el aumento responde a una combinación de factores estructurales y coyunturales que, en esta última revisión, no solo afectaron a la capital risaraldense, sino también a Manizales y Armenia.

Principales causas
Entre los principales detonantes de esta tendencia se encuentran la migración interna y la llegada de extranjeros que buscan asentarse en ciudades intermedias. “La llegada de personas extranjeras y el desplazamiento nacional hacia las grandes e intermedias ciudades no se ha frenado. Eso ha generado una sobredemanda de vivienda urbana y una escasez en la construcción de nuevas unidades habitacionales”, precisó el docente.
Los datos lo respaldan. A nivel nacional, la construcción de vivienda ha disminuido un 9 %, de acuerdo con cifras de la Cámara Colombiana de la Construcción (Camacol), y los inicios de nuevas edificaciones de vivienda se redujeron un 9,3 %, mientras que los lanzamientos de proyectos de vivienda de interés social cayeron 10,2 %, según el Banco de la República.
Impacto local
El fenómeno tiene un reflejo claro en Pereira, que en septiembre registró la inflación más alta del país (6,09 %), superando en casi un punto porcentual el promedio nacional. “Al disminuir la capacidad de compra de los pereiranos por el tema de la inflación, eso afecta que las personas puedan disponer de los recursos para pagar los arriendos y consumir bienes y servicios”, advirtió el docente.
A ello se suma que el 33 % de los ingresos de las familias colombianas se destina tradicionalmente al pago del arriendo. Sin embargo, ante los incrementos recientes, ese porcentaje ha aumentado. “Los aumentos desmedidos están por encima del IPC y afectan directamente la canasta familiar. Muchas personas deben mudarse a las periferias o reducir su consumo de otros bienes y servicios”, agregó.
En Medellín, por ejemplo, barrios tradicionales de clase media como Belén, Robledo o La América registran arriendos que superan los tres millones de pesos, una situación que antes era exclusiva de zonas de estrato alto. “Esto obedece a la llegada de extranjeros y al afán de muchos propietarios por ofrecer rentas cortas para aprovechar los pagos en dólares. Lo anterior también ha hecho que se vuelvan más estrictos con los requisitos para el arriendo, lo que desincentiva a las personas a acceder a vivienda digna en algunos sectores de la ciudad”, explicó el académico.
Ojo con los límites legales
A pesar de la escalada de precios, la Ley 820 de 2003 establece límites para los cánones de arrendamiento. Según la norma, el valor mensual del arriendo no puede superar el 1 % del valor comercial del inmueble, y este, a su vez, no debe ser más del doble del avalúo catastral. Sin embargo, en la práctica, muchos contratos superan esos límites ante la falta de control y la alta demanda.
“Las personas que van a firmar un contrato de arrendamiento deben entender que los precios no pueden superar el 1 % del valor comercial. Aunque hay una regulación, los inquilinos están en desventaja y pocos reclaman sus derechos”, señaló Balzán.
Reactivar la vivienda social
Y subrayó que la preocupación de fondo, advierten los expertos, no se resolverá sin una política activa de construcción de vivienda. “Las autoridades locales deben promover la edificación de nuevas viviendas, especialmente para los estratos 1, 2 y 3. Es fundamental facilitar el acceso a vivienda digna y asequible para las familias que no son propietarias”.
El desafío no solo consiste en contener el alza de precios, sino en evitar que ciudades intermedias como Pereira sigan el camino de Medellín, donde la gentrificación ha encarecido el costo de vida y desplazado a los residentes locales. “La llegada de extranjeros puede representar una oportunidad para el comercio, porque tener una clase media fortalecida es un motor de riqueza para los municipios y beneficia a todos los ciudadanos”, concluyó el experto.
Finalmente, la Lonja risaraldense se pronunció ante la dinámica de los precios del arriendo en Pereira, recordando que solo pueden reajustarse una vez cada 12 meses, y el incremento máximo permitido corresponde al IPC del año anterior. “El incremento en la demanda de inmuebles, tanto nuevos como usados en arriendo, es un reflejo del crecimiento urbano y de la llegada de nuevos habitantes e inversionistas. Colombia es un país de arrendatarios. Para nadie es un secreto que han disminuido las ventas de propiedad raíz, debido a diversas razones socioeconómicas y políticas y decisiones gubernamentales que afectan las garantías y la confianza de los compradores, razón por la cual aumenta la demanda de productos de vivienda en arriendo”, indicó Felipe Gómez, gerente de la Lonja Risaralda.



