Colombia en un país de buscadores, la tragedia de las personas dadas por desaparecidas solo la entienden a cabalidad las familias que siguen a la espera de una noticia. Esta es una nación que busca sanar heridas históricas.
¿Cómo abordar el dolor? ¿De dónde sacar el respeto que permita desde la comodidad, interrogar e interpretar las respuestas de una hermana, una madre, una hija? Cuando se mira la esperanza en rostros cansados pero no rendidos. Un simple homenaje a la valentía de ver al pasado como maestro y al futuro como la posibilidad para descansar y cerrar completamente el ciclo del duelo.
La sala
Cuando entré al lugar que sirve de antesala al auditorio en el que se realizan los conversatorios del Banco de la República de Pereira, Deicy estaba sentada de espaldas. Ella tenía toda la libertad de querer o no hablarme. Mateo, el comunicador de la Unidad de Búsqueda de Personas dadas por Desaparecidas me había invitado para que el jueves 23, asistiera al Día Nacional de Reconocimiento a las Mujeres Buscadoras de Víctimas de Desaparición Forzada.
-Mateo, ¿qué dijo?
-Sí, dale te está esperando.
-Hola Deicy, mucho gusto, soy Liliana Cardona…

Buscadora
Deicy Osorio busca a Adriana, su hermana mayor. Realmente quiere recuperar el cuerpo, puesto que la familia ya tiene la certeza de su muerte. Adriana hizo parte activa del Conflicto Armado. La muerte ocurrió en una Entidad Territorial Indígena de Caldas en 2003, pero como es de público conocimiento, la firma del Acuerdo solo fue posible en 2016, lo que se traduce en 13 años perdidos sin poder adelantar trabajo y tiempo en el que como Deicy explica, el terreno cambia.
Los territorios reconfiguraron la guerra, eran pequeños trofeos para ambos bandos. El peligro de entrar como ‘Pedro por su casa’, era firmar una sentencia prácticamente. “En eso ha sido fundamental el apoyo que hemos recibido por parte de la Unidad. Además, mi hermana está en jurisdicción indígena, hay que pedir unos permisos especiales, y si es difícil entrar en cualquier terreno, a un resguardo es más complicado”.
Dolor y acción
La principal motivación de Deicy, es el dolor que siente su mamá, ya que la familia necesita un cuerpo o un lugar dónde llorar para cerrar el ciclo. La hermana menor retornó al país solo con este propósito, siente que el día que salió de aquel lugar, algo se le quedó y fue Adriana, por eso necesita encontrarla, para cerrar ese momento que tiene suspendido en el tiempo y también descansar”.
Deicy tomó la decisión de iniciar la búsqueda exactamente en 2017, después de que se formalizó el Acuerdo de Paz. Evitó hacer averiguaciones previas porque el grupo (al que Adriana perteneció) todavía estaba activo y no se podían tocar ciertos temas.

Sin pausa
Hay momentos de la conversación en que los ojos de Deicy se llenan de lágrimas, se suman a las que brotan de miles de colombianas, por eso aquella tarde el conversatorio tomó el nombre de ‘Historias de colombianas notables’, porque ellas se han hecho sentir, ya no son ignoradas, como cuando inició la guerra. Esas lágrimas han formado un río que lleva solidaridad de otros colombianos, es un devenir porque al fin y al cabo todos tenemos a alguien que no quisiéramos saber desaparecido. “Es muy triste que estemos volviendo a ver el Conflicto, como en aquellos años”.
La Unidad
Lo primero que hizo Deicy fue buscar personas que tuvieran conocimiento del lugar donde Adriana había sido inhumada. Ella inició todo este proceso, “a la loca con la ayuda de dos personas que me han acompañado, pero no la encontramos, ahora sé que eso no se debe hacer”.
El ingreso a la Unidad de Búsqueda fue aproximadamente dos años después de comenzar de la manera equivocada (2019). Asistió a una reunión donde se organizaba información sobre personas desaparecidas, encontró allí a personas que habían estado con su hermana y que se comprometieron a buscarla de nuevo. “La Unidad de Búsqueda ha sido un gran apoyo, especialmente en el tema económico. El costo de buscar (hoteles, comidas, desplazamientos) es muy difícil de cubrir para las familias, y la Unidad ayuda a cubrir estos gastos”. A pesar de los esfuerzos, todavía hay lugares a los que no se puede acceder debido al temor y el riesgo de poner en peligro la seguridad de los buscadores o de las personas que aportan información.
“No se rindan, las entidades son importantes, pero el familiar es el mejor buscador, el más fuerte, recoge información, siente y actúa con amor y dedicación. El mayor desafío es la memoria, los aportantes la pierden con el tiempo”.
Deicy forma parte de la Red de apoyo de la Unidad de Búsqueda y está a punto de liderar una nueva búsqueda.



