Navidad y Derechos protegidos con Enfances 2/32

Por estos días la mayoría de las actividades en las distintas entidades se resume en las campañas de recolección de regalos y la posterior fiesta para entregarlos, pero también hay otras que van más allá.

Amparo Villegas, directora de la Fundación Enfances 2/32, atareada con los preparativos que tendría aquella tarde en que celebraría la Navidad con 40 niños de 8 a 10 años, sacó un espacio para contar parte de la logística para la misma, al tiempo que repasa aspectos importantes de los 25 años de labor ininterrumpida en Pereira, la mayor de este lapso en trabajo silente.

Es un camino marcado por la protección de los Derechos de la infancia y la adaptación a nuevas externalidades sociales no previstas hace poco tiempo como la migración y la Salud Mental infantil.

En medio de la búsqueda constante de recursos y la celebración de la Navidad, la fundación se ha destacado por sus procesos de largo aliento que han llevado a decenas de jóvenes a la universidad y por proyectos innovadores de memoria histórica donde el arte se convierte en una herramienta de sensibilidad y paz. “No hicimos una celebración pomposa por los 25 años, porque cualquier festejo indica recursos y preferimos que los mismos vayan directamente a la comunidad”.

En retrospectiva

El cuarto de siglo de labores lo cumplieron en abril de este año. Su misión inicial era garantizar los Derechos de las infancias, “pero esto es como un abanico, empezamos con los niños, pero ellos vienen con sus familias, comunidad, colegio y sociedad. Este año las demandas de la comunidad se han ampliado mucho porque las organizaciones somos el primer nivel al que impactan los problemas sociales. Trabajamos procesos educativos, de salud, educación ambiental, construcción de paz, ciudadanía y prevención de violencias como la trata de personas o el reclutamiento”.

Usted menciona la salud y la migración. ¿Cómo les afecta esta situación actualmente? “Tenemos muchos migrantes que no tienen servicios de salud, lo que afecta directamente a los niños de la comunidad porque, sin servicios, no hay esquemas de vacunación. Eso impacta su escolaridad y salud. Es un constante comenzar, cuando los niños de aquí ya tienen un nivel de salud, llega otro grupo y debemos repetir el proceso con todos”.

Se dice que en Risaralda no hay reclutamiento. “Nuestra experiencia nos hace conocer realidades, no es el reclutamiento de antes para el Conflicto, ahora son los grupos de los barrios. Las cosas van escalando y cambiando”.

Día a día

¿Cuántos niños atienden hoy y bajo qué modalidad? “Tenemos 164 niños que vienen en jornada contraria a la escolar. Al día vienen más o menos 90 niños, muchos llegan por el ‘voz a voz’, otros nos los remiten de los colegios por la gran crisis de Salud Mental y dificultades de comportamiento o discapacidades”.

El tema de la Salud Mental infantil es crítico. ¿Cómo lo manejan? “Tenemos convenios con la UTP, los estudiantes de Maestría hacen sus rotaciones aquí. Somos de los pocos lugares en Pereira e incluso en Risaralda donde hay un psiquiatra infantil para la comunidad; atendemos por Psiquiatría unos 13 niños a la semana y nos mandan pacientes hasta de Santa Rosa y Santuario porque no hay estos especialistas en las EPS”.

Durante los últimos tres años se han dedicado a un proyecto de Memoria histórica en reconocimiento a los desaparecidos. “Los niños han hecho mil retratos de personas, enfocándose este último año en gente del eje cafetero. Nos sorprendieron las cifras, sobre todo de niños y mujeres”. Los niños les escriben cartas a las familias de los desaparecidos con lo que desarrollan sensibilidad y esperanza. “Esto demuestra que, como sociedad civil, tenemos mucho que decir y hacer ante los problemas sociales”.

Fin de año

¿Cómo celebrarán la Navidad este año? “La búsqueda constante de recursos es igual de difícil y duro en cualquier época del año, pues no tenemos una financiación especial fija, sino que dependemos de padrinos y convocatorias. Es duro conseguir regalos para los adolescentes de 14 a 20 años, porque la gente cree que ya no necesitan o nada les gusta, pero ellos siempre mantienen la ilusión de recibir algo”.

Los dibujos de los niños se convirtieron en preciosas postales que se pueden utilizar para complementar un especial obsequio de Navidad.

Sin embargo, asegura la directora, que es satisfactorio ver que 65 chicos se han graduado de la universidad con muy buenos promedios, siendo muchos de ellos los primeros de sus familias en terminar el bachillerato.

¿Mantienen vínculos con Francia? “Sí, un renglón de sostenimiento es un plan padrino con personas particulares francesas, tenemos 37 niños apadrinados. También nos apoyan la Fundación CIC y la Organización Solidaria Laica, pertenecemos a un grupo de organizaciones colombianas y francesas que trabajan en Colombia por la paz”.

El equipo de trabajo lo conforman cuatro personas de planta. Además, cuentan con el apoyo de practicantes de Psicología de la Andina y la Católica, de Medicina familiar y Pediatría de la Autónoma. También reciben practicantes de universidades de Suiza y Francia cada semestre, lo que sirve como modelo para los niños porque aprenden otros idiomas y culturas.

“El proceso termina cuando el niño quiere. Puede durar desde un mes hasta 20 años, tenemos jóvenes que han terminado su carrera universitaria e incluso maestría estando en la fundación”.

La directora sostiene uno de los proyectos que realizan los niños, en este caso, su propio espectador de lo que pasa a su alrededor.

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