Aunque es aceptable el resultado de la inflación al término del año, comparado con lo que se venía venir, no cumplió con la meta proyectada por el Gobierno y el Emisor al principio del 2025.
Contrario a lo que la mayoría de los sectores económicos esperaban y a lo que había pronosticado la mayoría de los analistas, el Índice de Precios al Consumidor al cierre del año, fue, según el informe entregado por el Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE), el 5.10%.
Aunque esta cifra es menor en 0.10 puntos porcentuales a la registrada en la misma fecha del 2024 y por debajo de la tendencia que traía en los últimos meses del año pasado, sigue estando por encima de la meta que habían fijado el Banco de la República y las autoridades económicas para el año 2025.
De otro lado, a pesar de que la relativamente controlada inflación podría ser benéfica para esa gran masa de población que ha empezado a disfrutar del alto aumento del salario mínimo, porque en el papal amplía la brecha entre este y el incremento del IPC; la otra masa, que realmente es la grande, lejos de beneficiarse, en la práctica resulta perjudicada.
Si esta población que es la que produce, que tiene pequeños negocios, que lucha por crear empresa y generar puestos de trabajo, tiene que aumentar el salario de sus empleados el 23.7%, tiene que pagar los servicios públicos con incremento parecido y tiene que pagar el arrendamiento de su local con ajuste igual, porque los arriendos y las administraciones de sus establecimientos están asociados no al IPC sino al salario mínimos y tiene que comprar la materia prima con un incremento parecido; mientras a su producido solo le puede aumentar, si acaso, el costo de la inflación; el resultado va a ser devastador.
Esto por supuesto, sin mirar más allá de lo que permite el ver el cierre del año; porque con el aumento del mínimo legal y la avalancha de alzas que se han anunciado en los primeros días de este año, empezando por los peajes, por el transporte público, por los combustibles, por las gestiones ante las entidades nacionales, por los servicios públicos y por los arrendamientos, todos con un incremento parecido al salario mínimo; la perspectiva de la inflación para el 2026 no es halagadora.
Es sabido que cuando el panorama de la inflación tiene nubarrones oscuros, como ocurre hoy, todos los actores de la economía se previenen en sus decisiones, empezando por el Banco de la República que, cuando menos, deja de considerar siquiera una disminución en la tasa de referencia del crédito, como ha ocurrido en los últimos días, sino es que empieza a ajustar haci arriba esa importante cifra.
Aunque es, pues, aceptable el resultado de la inflación al término del año, comparado con lo que se venía venir, no cumplió con la meta proyectada por el Gobierno y el Emisor al principio del 2025; y, sobre todo, deja una base alta para la pretensión oficial de llevar el IPC a un rango entre el 2 y el 3% este año.
