Creadora de universos entre líneas

Camila Cortés Rodríguez es licenciada en Artes Visuales de la UTP y ganó a finales de 2025, el estímulo a artista joven de la Alcaldía de Pereira y logró fusionar sus dos grandes pasiones: la literatura y el dibujo.

Su primer libro pertenece a la ‘Colección de escritoras pereiranos 2024’, en el que el protagonista es un yaguarundí, un felino americano pequeño y esbelto, de cuerpo alargado y patas cortas, que se distingue por su pelaje uniforme (gris, negro o rojizo) y su actividad diurna, a diferencia de la mayoría de los gatos, a través del cual deja enseñanzas para niños.

Ilustración y docencia

Camila es de las pocas exponentes de la ilustración infantil en Pereira y se hizo a la distinción como artista joven por su innovadora propuesta en la que propuso lo que denominó el soneto visual, en esta apuesta la rima corre por cuenta de las pinturas que conforman la obra.

La artista busca dinamizar la enseñanza de las artes y ofrecer herramientas de sanación emocional tanto para niños como para adultos. Sobre el mercado local, la artista señala que la literatura infantil en la región está en crecimiento y que es vital darle más fuerza, ya que estas obras poseen mensajes profundos para todas las edades.

Un yaguarundí en el aula

La trayectoria editorial de Camila comenzó con lo que se puede denominar su primer hijito, un libro titulado ‘Tinto trazando el mundo’. La obra nació de su experiencia como profesora de artes en preescolar, donde notaba que ciertos contenidos técnicos, como los tipos de líneas, resultaban aburridos para los más pequeños. Para transformar esa enseñanza en algo dinámico, creó la historia de Tinto, un yaguarundí que se siente extraño al no poseer las franjas o marcas características de otros felinos como el jaguar o el ocelote.

En el relato, este animal escapa y comienza una búsqueda por el mundo para encontrar sus propias líneas, solo para descubrir finalmente que su especie no las tiene, pero que eso no le resta valor. Según la autora, este cuento no solo sirve para enseñar dibujo, sino que ayuda a los niños a aceptarse en su diferencia y a entender que son especiales sin necesidad de compararse con los demás.

La pintura que rima

Aunque Camila se decantó por la licenciatura en Artes Visuales, siempre mantuvo un amor paralelo por la escritura de diarios y la literatura en general. Su proceso creativo actual busca conjugar lo pictórico y lo literario de manera orgánica, pues siente que a veces a la imagen le falta una palabra para ‘encenderse’ y viceversa.

En el soneto visual, Camila aplicó la métrica estricta de la estructura poética —14 versos repartidos en dos cuartetos y dos tercetos— a la composición de sus pinturas. De esta forma, logró que las imágenes ‘rimaran’ entre sí; por ejemplo, la primera pintura rimara visualmente con la cuarta, respetando la arquitectura clásica del soneto pero llevada al lienzo.

Romper el silencio familiar

Para el desarrollo de su trabajo en este nuevo año, Camila proyecta una narrativa gráfica que explora las herencias y traumas familiares. Su propuesta se centra en esa ‘ley del silencio’, que impera en muchos hogares, donde se sabe que algo ocurrió pero nunca se menciona, lo que puede desencadenar procesos de depresión o ansiedad.

La artista sostiene que es necesario empezar a sanar a través de la palabra, sacando a la luz aquello que se ha dejado de nombrar para evitar que las heridas generen daños peores en el tiempo.

“Invito a la ciudadanía a acercarse a la Biblioteca Pública Municipal Ramón Correa Mejía, para que conozcan la historia de Tinto”.

Actualmente, Camila comparte su contenido y procesos creativos en sus redes sociales bajo el nombre de usuario @CamilCorz y @C.CORZ

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