Piedad Henao, licenciada en Artes Plásticas y tejedora de oficio, convirtió el tejido en una herramienta de transformación social y sustento económico para muchas personas.
Son 18 años de trayectoria pedagógica, también lideró un proyecto pionero en la cárcel de varones de Santa Rosa de Cabal, con el cual logró que 40 internos encontraran en las agujas un camino hacia el emprendimiento. Mientras proyecta su labor docente para el 2026, Piedad defiende este saber ancestral como un acto de amor y creatividad que se resiste a desaparecer frente a la producción industrial.
De la tradición al emprendimiento
¿Cómo nació este vínculo con las lanas? “Soy pereirana neta y desde pequeña siempre me gustaron las manualidades. Primero me enseñaron a trabajar en malla con dos agujas, y por ahí seguí hasta tener hoy mis propias máquinas. Sigo vinculada al Magisterio, mi pasión por los tejidos es un ‘plan B’. Mucha gente se sorprende porque asocian las máquinas tejedoras con personas de mucha edad, pero para mí esto no es de ‘viejitas’, es un cuento de puro amor, creatividad y dedicación”.
En un mundo de ropa industrial, ¿qué puede ofrecer una tejedora artesanal? “Personalización, hago chalinas para cualquier ocasión y productos por encargo. Me piden mucho cuellitos para llevar a España o Estados Unidos, porque cubren muy bien. Una chalina me toma unas dos horas desde cero, trabajo con máquinas manuales, sin electricidad, y también a mano con crochet y malla para lanas gruesas. Además, soy mi propio técnico: yo misma arreglo las máquinas, y como las señoras se enferman y los hijos no siguen la tradición, me las ofrecen, yo las compro, las restauro y las vendo”.
Un taller especial
Hay una historia suya que impacta: el proyecto en la penitenciaría de varones de Santa Rosa. ¿Cómo fue entrar con una propuesta tan femenina a un patio de hombres? “Fue una convocatoria de una empresa de Bogotá que gané. Lógicamente, uno siente prevención al pensar en una cárcel, claro que yo ya había trabajado con las niñas en la de Dosquebradas, así que me revestí de valor. Les expliqué a los señores que el proyecto tenía apoyo de la Alcaldía y que ellos también debían poner empeño de su parte. Al principio estaban graciosos diciendo que no sabían manejar las agujas, pero la cogieron de una, no fue difícil para ellos”.
¿Qué lograron producir los internos en el tiempo que duró el taller? “Terminaron tejiendo gorros, ponchos y bolsos hermosísimos. Estuvimos de agosto a diciembre y se graduaron 40 señores con diploma incluido. Muchos de ellos me decían felices que ya tenían encargos para vender y ayudar a sus familias, descubrieron un talento que no habían explotado. Yo salí llorando de allá porque se metieron en mi corazón. La idea ahora es licitar para llevar esta semilla a otras cárceles, dejarles un medio de sustento y formación en emprendimiento”.
El futuro del tejido
¿Cree que el tejido está en sus últimos días o hay esperanza de preservarlo? “Mientras uno llegue con amor a la gente, el oficio persiste. Para este 2026, ya me llamaron para dar clases a adultos mayores y espero que algún colegio me llame para enseñar a los niños, porque el presidente dijo que a las artes había que darles un espacio obligatorio. Me gustaría dar clases en instituciones educativas para que las manualidades se conviertan en una asignatura fundamental”.
¿Dónde pueden las personas conocer sus creaciones? “Me pueden encontrar en Instagram como Piedad Tejidos. Allí pueden ver las fotos de mi trabajo y contactarme para clases particulares o encargos”. De ese mercado, según cuenta, buena parte está conformado por docentes, ya que su experiencia es de 18 años y cuando las profes necesitan un detalle van y la buscan. “La gente a veces llega y me dice, ‘¡ay! Yo creí que usted era una viejita, porque teje en esas máquinas’. En la elaboración de una chalina me demoro solo dos horas desde el punto cero”.
“¡El tejido está en auge! Sigue vigente en la moda, en cosas para el hogar y accesorios”.
La superación solo necesita de oportunidades para dejar atrás malas prácticas por falta de educación. Doña Piedad Henao es una entusiasta de la enseñanza, del arte y de las tradiciones.



