Es actriz, música, compositora, e investigadora, Yamilen Quebrada Alzate, una de las figuras más polifacéticas de la escena cultural de Pereira. Formada en la Universidad Tecnológica de Pereira, tiene una trayectoria de más de dos décadas en las que la creación no conoce fronteras.
Entre el teatro de muñecos, la investigación de oralidades del Pacífico y el Caribe, y la antropología teatral, piensa que el arte en Colombia es un acto de resistencia permanente que se vive las 24 horas a través de una ‘energía lunar’ que transforma la realidad en ritos de ancestralidad.
Un tejido de música y tablas
La identidad artística de Yamilen Quebrada, es difícil de encasillar debido a su constante tránsito por diversas disciplinas que ella engloba bajo el concepto de artes vivas. Su formación académica es robusta, ha desarrollado una carrera que abarca desde la composición de bandas sonoras para teatro hasta la interpretación de géneros tan variados que abarca desde el blues y el jazz, pasa por el tango y llega hasta la música sinfónica. Aunque domina instrumentos como el piano, la guitarra y la percusión, su rol principal en la música es el canto, una labor que vincula estrechamente con la escritura de poesía, que fue publicada en antologías de poetas pereiranos.
Huellas
Desde 1999, se vinculó a colectivos emblemáticos como La Tropa Teatro, donde trabajó durante 10 años en la creación de bandas sonoras y actuación, también lideró procesos de investigación musical en el Chocó con el grupo de cantadoras Platino, rescatando y resignificando letras tradicionales para promover el empoderamiento femenino frente a entornos históricamente machistas.
De la serpiente a las chuanas
Este año, Yamilen mantiene una agenda vibrante que combina el teatro clásico con la tradición popular. Actualmente, forma parte del colectivo Sumando Arte a través del proyecto de teatro de muñecos ‘Patafísico’, donde interpreta a la Serpiente y al Rey en el montaje de ‘El Principito’, obra para la cual también compuso la banda sonora. Esta producción tendrá temporada entre marzo y abril, precedida por una exposición de los elementos vivos del montaje en el espacio Ladreos.
En paralelo, desde hace cinco años integra el colectivo Son de Fuego, dedicado a la investigación de las músicas tradicionales de la Costa Atlántica, específicamente gaitas. Su proyecto más visible es la ‘Rueda de chuanas, tambores y bailes cantados’ que se realiza cada 15 días en el Parque Olaya Herrera. Este espacio, sostenido de manera independiente y por voluntad propia de los artistas, se ha convertido en un punto de encuentro que se extiende desde la noche hasta el inicio de la madrugada para mantener viva la tradición oral en el corazón de Pereira.
Originaria
En el camino de la ancestralidad, su apuesta más personal y reciente es el Proyecto Originaria, una iniciativa de investigación-creación que inició hace un año y medio. Este proyecto itinerante es una síntesis de su camino a través de las artes vivas para el reconocimiento del ser. Originaria no es solo un montaje artístico, incluye talleres de empoderamiento para mujeres a través del tejido, el canto y la antropología teatral.
Para Yamilen, la antropología teatral tiene una relación directa con la esencia, la memoria y el cuerpo en conexión con la tierra. Son laboratorios y semilleros, se busca que el arte sea una herramienta para conectar al ser humano con la naturaleza que lo habita. Su visión se aleja de los moldes tradicionales.
Acto de resistencia
Vivir del arte en Colombia, según explica Quebrada, exige un manejo de la economía del cuidado y la resistencia. “Sin apoyos estatales masivos, los artistas independientes deben generar recursos de manera constante y aprender a jugar con la incertidumbre financiera. Es un trabajo de 24 horas, siete días a la semana, donde la mente nunca descansa de generar ideas creativas, usualmente impulsadas por una energía lunar que se manifiesta en la creación nocturna”.
Más allá de los horarios, Yamilen defiende la importancia de ser una creadora integral en la ciudad. Su vida es un testimonio de que el arte es, ante todo, una forma de habitar el mundo con sentido y propósito.
“Soy un ser que no está enmarcado en un solo rol ni en una sola tarea, sino que me he ido nutriendo de muchas cosas en el camino del ritual y la ancestralidad”.
Su fuerte es la capacidad de generar algo nuevo en cualquier entorno donde se encuentre.



