La empresaria Zulma Guzmán Castro reapareció públicamente en medio de la investigación por la muerte de las menores Emilia Forero e Inés Bedout, quienes fallecieron tras consumir frambuesas contaminadas con talio en Bogotá, un caso que ha conmocionado al país. Señalada como principal sospechosa por las autoridades, la mujer rompió el silencio mientras enfrenta una posible imputación formal por parte de la Fiscalía General de la Nación y una circular de Interpol en su contra.
Guzmán Castro, quien salió del país con destino a Argentina días después de los hechos, expresó su dolor por lo ocurrido y defendió su inocencia. “Siento muchísimo el dolor que pueden estar sintiendo las familias por la pérdida de sus niñas. Yo soy madre y eso debe ser un dolor infinito. Entiendo que por esa razón quieran encontrar al culpable, pero ese culpable no soy yo”, aseguró en entrevista con Focus Noticias. Según afirmó, cuenta con pruebas que demostrarían que no tuvo responsabilidad en los hechos y que las presentará ante la justicia.
La mujer manifestó su desconcierto por ser señalada como autora del crimen y sostuvo que no tenía ningún motivo para cometer un acto de esa naturaleza. Además, cuestionó el manejo del caso por parte de las autoridades y los medios de comunicación. “Me han destruido completamente antes de cualquier proceso judicial, han acabado con mi imagen sin ninguna garantía de un juicio justo”, afirmó.
En la misma entrevista, Guzmán reconoció haber sostenido una relación sentimental clandestina con Juan de Bedout Vargas, padre de una de las menores fallecidas, aunque negó conocer a su esposa, Alicia Grahan Sardi, quien murió de cáncer pero presentó rastros de talio en su organismo. Según relató, se enteró del fallecimiento de la mujer cuando De Bedout quedó viudo y, en ese contexto, él le habría mencionado un episodio previo de intoxicación.
Por su parte, el testimonio de Juan de Bedout ha sido clave en la investigación. El hombre contó que conoció a Guzmán en un congreso en Cartagena en 2018 y que sostuvieron una relación que terminó tras recibir mensajes intimidantes de su parte. También relató que, tras la muerte de su esposa, Guzmán le envió libros de superación personal como gesto de apoyo y que en una ocasión habría intentado instalar un localizador en su vehículo, hecho que quedó registrado en cámaras de seguridad.
Las autoridades investigan la hipótesis de que el ataque con talio tenía como objetivo principal a De Bedout y que las frambuesas contaminadas, enviadas como obsequio al apartamento familiar, desencadenaron la tragedia que cobró la vida de las dos adolescentes.
Mientras avanza el proceso judicial, Zulma Guzmán Castro insiste en su inocencia y en su disposición de colaborar con la justicia. Entretanto, la Fiscalía continúa recolectando pruebas para esclarecer los hechos y determinar responsabilidades en uno de los casos más impactantes de los últimos años en Colombia.



