El lunes 21 de octubre, desde las 12 del mediodía, arrancarán las exequias del maestro Egidio Cuadrado, un icono del vallenato, cuyas notas en el acordeón acompañaron a generaciones y marcaron la historia de la música colombiana. El cuerpo sin vida del juglar será velado en la capilla número 6 de los Jardines del Recuerdo, ubicados en la Autopista Norte con calle 207 en Bogotá, un lugar de recogimiento que, durante casi 24 horas, permitirá que amigos, familiares y seguidores le rindan homenaje hasta las 4 de la tarde del martes 22 de octubre.
La noticia de su partida conmocionó profundamente a la industria musical y a sus admiradores, quienes ven en Cuadrado a uno de los máximos exponentes del folclor vallenato. Su talento no solo trascendió fronteras geográficas, sino también culturales, llevando el sonido tradicional de la provincia a cada rincón del mundo, en gran parte gracias a su colaboración de décadas con Carlos Vives.
Vives, visiblemente afectado, no tardó en expresar su dolor por la partida de quien no solo fue su compañero de escenarios, sino también un amigo cercano. En un emotivo mensaje, compartió: “Murió la provincia”, en referencia al impacto que la muerte de Cuadrado tiene para la tradición vallenata. Estas pocas palabras encapsulan el dolor y el vacío que deja un hombre que, con su acordeón, ayudó a moldear la carrera del samario en los años 90, cuando juntos lanzaron Los clásicos de la provincia. Este álbum marcó un hito en la música colombiana, catapultando éxitos como La gota fría y permitiendo que el vallenato se fusionara con sonidos modernos, capturando la atención internacional.
Egidio Cuadrado, oriundo de Villanueva, La Guajira, fue un maestro del acordeón cuya pasión por la música lo llevó a ser reconocido como uno de los mejores en su género. Durante sus más de 30 años de carrera, no solo acompañó a Vives, sino que también dejó una huella imborrable en la historia de la música vallenata, defendiendo sus raíces y ayudando a que este género fuera visto como un patrimonio cultural de Colombia.
El legado del maestro Cuadrado no se limita a sus interpretaciones musicales. Su amor por el vallenato y su incansable labor para mantener viva esta tradición lo convirtieron en un referente para las nuevas generaciones de acordeoneros y músicos. Hoy, su partida representa un golpe duro para la provincia y para todos los amantes de la música vallenata.
Se espera que durante las exequias, artistas y figuras del folclor vallenato se acerquen a darle el último adiós, recordando anécdotas y momentos vividos junto a este gran maestro. Las muestras de cariño no se han hecho esperar, y son incontables los mensajes de condolencias que han circulado en redes sociales, no solo de Colombia, sino también de varios países latinoamericanos, en los que Cuadrado dejó su huella.
Sin duda, su ausencia será notoria, pero su legado musical vivirá para siempre, entre las notas de su acordeón y los recuerdos de aquellos que lo admiraron y tuvieron el honor de escuchar su arte en vivo.



