Hallan en el Everest el pie de un mítico montañista inglés

La llamada que la familia del joven alpinista británico Andrew Irvine nunca pensó que recibiría llegó finalmente. El mes pasado, un equipo de filmación de National Geographic, mientras rodaba un documental en las frías y remotas alturas del Everest, hizo un hallazgo asombroso: una bota, que se creía perdida bajo el hielo durante casi un siglo, emergió cuando el glaciar comenzó a derretirse. Este objeto, oculto por la naturaleza durante décadas, podría resolver uno de los mayores misterios del montañismo.

En junio de 1924, Irvine, junto con su compañero George Mallory, intentó lo imposible: alcanzar la cima del Everest, una hazaña que, de haberla logrado, habría sido 29 años antes de la primera ascensión oficial por Edmund Hillary y Tenzing Norgay. Sin embargo, los dos aventureros desaparecieron en su búsqueda y el destino de su épico intento se perdió entre las nubes del misterio. Solo el cuerpo de Mallory fue encontrado en 1999, pero Irvine permanecía desaparecido.

Un equipo dirigido por Jimmy Chin descubrió una media bordada con el nombre "A.C. Irvine", junto con una bota, en el glaciar central de Rongbuk, debajo de la cara norte del monte Everest.

El descubrimiento de la bota ha reavivado la esperanza de que Irvine, quien, según la historia, llevaba consigo una cámara con película sin revelar, tal vez dejó pruebas fotográficas de su llegada a la cumbre. Para los familiares de Irvine, este hallazgo fue emotivo, especialmente para su sobrina nieta, Julie Summers, quien expresó a la BBC su sorpresa al enterarse de la noticia: “Me quedé helada… Todos habíamos perdido la esperanza de encontrar algún rastro de él”.

Las pistas están alineándose. Dentro de la bota, los alpinistas encontraron una media con las iniciales “A.C. Irvine”, y junto a ella, una botella de oxígeno de 1933, fecha que refuerza la conexión con las expediciones posteriores que buscaron al joven escalador.

Para los alpinistas modernos y los cineastas presentes, este fue un momento monumental. Jimmy Chin, director del proyecto, describió el descubrimiento como “emocionalmente abrumador”. Ahora, la comunidad montañista y la familia de Irvine tienen una pregunta latente: ¿dónde está el cuerpo de Irvine y, lo más importante, la cámara?

El hielo, que ha conservado objetos y fragmentos de historia durante casi un siglo, sigue siendo una bóveda de secretos. El pie, que estaba siendo acechado por cuervos en la montaña, fue retirado rápidamente para evitar su deterioro, y ahora está en manos de las autoridades chinas que gobiernan el lado norte del Everest.

La familia ha proporcionado una muestra de ADN para confirmar la identidad del hallazgo, y aunque la emoción es palpable, también hay una sensación de calma. Para Summers y sus parientes, este descubrimiento es una oportunidad para recordar al joven “tío Sandy”, un hombre intrépido que se lanzó a la aventura más grande de su vida y que, a pesar de la tragedia, vivió cada día al máximo.Andrew Comyn "Sandy" Irvine (1902-1924).

El destino de Mallory e Irvine es una historia fascinante que ha cautivado a generaciones de montañistas. ¿Llegaron a la cumbre? La respuesta, según Summers, no es lo más importante. Lo que importa es su valentía, su determinación, y la leyenda que crearon. Sin embargo, la posibilidad de encontrar una fotografía en esa cámara perdida en el tiempo podría reescribir los libros de historia.

Ahora, la búsqueda del cuerpo de Irvine continúa, y el mundo espera, con ansias, el próximo capítulo de esta historia que sigue congelada en las alturas más inhóspitas del mundo.

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