En la Avenida Paralela de Medellín, una disputa artística y social vuelve a emerger con fuerza. A pesar de que las autoridades municipales borraron el graffiti original, un nuevo mural se levanta como testimonio de lucha y resistencia. Madres buscadoras y colectivos de arte se unieron para crear una obra que denuncia las desapariciones forzadas y rinde homenaje a las familias que buscan justicia en un escenario marcado por el conflicto armado.
Querida Margarita, si borran tu historia sobre tu hija desaparecida de los muros de Medellín por parte de las autoridades locales.
Nosotros te abrazamos con el compromiso ético de seguir buscando divulgando tu historia hasta encontrarla. pic.twitter.com/toaSnxkqp7
— Gloria Cuartas (@GloriaCuartas) January 15, 2025
Desde 2020, esta pared ha sido el epicentro de la controversia. Durante el paro nacional, un graffiti con la frase “Nos están matando” desató críticas de sectores políticos como el Centro Democrático, que lo asociaron a la Primera Línea. La administración local ordenó borrar la pintura, argumentando que promovía el desorden, pero el acto también fue visto por muchos como un intento de silenciar una crítica social.
El mural recientemente restaurado, ahora con la frase “Las cuchas tienen razón”, honra a las mujeres buscadoras que llevan años clamando por intervención judicial en La Escombrera, un lugar señalado por familias y colectivos de derechos humanos como fosa común. En diciembre de 2024, la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP) y la Unidad de Búsqueda de Personas dadas por Desaparecidas confirmaron el hallazgo de cuerpos en el lugar, corroborando las denuncias.
El mural también incluye la imagen de Margarita Restrepo, del colectivo Mujeres Caminando por la Verdad, quien busca a su hija Carol, desaparecida en 2002. La pintura original fue eliminada por la administración del entonces alcalde Federico Gutiérrez, quien defendió su decisión en redes sociales alegando que buscaba mantener el orden y la estética de la ciudad.
“Una cosa es el graffiti como expresión artística, otra muy diferente es el desorden”, escribió Gutiérrez en su cuenta de X, destacando que el espacio público pertenece a todos. Sin embargo, el presidente Gustavo Petro, opositor político de Gutiérrez, calificó la eliminación del mural como “fascismo” y denunció un acto de “revictimización” hacia las madres buscadoras.
La Alcaldía justificó sus acciones en el Acuerdo 10 de 2020, que regula las intervenciones gráficas en el espacio público y exige permisos previos, algo que los creadores del mural no habían tramitado inicialmente. No obstante, los colectivos regresaron al lugar esta semana con los permisos en regla, aerosoles y rodillos en mano, para restaurar el mensaje. Más de doscientas personas participaron en la actividad, apoyadas por el cierre parcial de la avenida gestionado por la Secretaría de Movilidad.
“El arte urbano en Colombia es admirado en todo el mundo. La denuncia social a través del arte es un derecho. Borrar es eliminar, desplazar, violentar”, opinó el ministro de las Culturas, Juan David Correa. Otros funcionarios nacionales también expresaron su apoyo, como el ministro de Minas, Andrés Camacho, quien reafirmó que “las cuchas tienen razón”.
Para las madres buscadoras y los colectivos artísticos, el mural representa mucho más que una expresión artística: es una herramienta de memoria histórica y un reclamo de justicia. La pared de la Avenida Paralela, en lugar de ser solo un espacio de transición urbana, se ha convertido en un lienzo de resistencia y esperanza.



