Colombia hizo parte de las solicitudes que se enviaron a EE. UU. para retirar a Cuba de la lista de países que patrocinan el terrorismo

En una carta enviada el pasado 17 de octubre de 2024 al secretario de Estado de los Estados Unidos, Antony Blinken, el embajador de Colombia en Washington, Daniel García-Peña, solicitó formalmente el retiro de Cuba de la lista de países que patrocinan el terrorismo. La misiva, de dos páginas, argumenta que la inclusión de la isla en dicha lista afecta negativamente los esfuerzos de paz en Colombia y la estabilidad regional.

En su comunicación, García-Peña destacó el papel fundamental que ha desempeñado Cuba como facilitador en los procesos de paz de Colombia, enfatizando su historial como anfitrión confiable y garante en negociaciones con grupos armados como el ELN. “Durante la administración de Santos, Cuba, junto con Noruega, fue designada como garante de las conversaciones de paz, con el respaldo de las Naciones Unidas. Su rol ha sido estratégico para el avance de la paz en nuestro país”, escribió el embajador.

García-Peña también resaltó que la permanencia de Cuba en la lista tiene efectos perjudiciales, no solo para el pueblo cubano, sino también para los esfuerzos diplomáticos y humanitarios en la región. “El impacto incluye restricciones financieras, bancarias, humanitarias y académicas, además de obstaculizar los intercambios bilaterales. Eliminar a Cuba de la lista fortalecería la seguridad y estabilidad regional, incluyendo los esfuerzos de paz en Colombia”, argumentó.

La carta del embajador también incluyó una crítica a la administración del expresidente Iván Duque, señalando que su enfoque dificultó las relaciones bilaterales y los avances en temas claves para la región. Aunque no se detallaron específicamente las acciones de Duque, el tono de la misiva subraya un llamado a replantear las políticas que han entorpecido el camino hacia la paz y la cooperación internacional.

Esta solicitud se da en un contexto de tensiones políticas y diplomáticas en América Latina, donde el papel de Cuba ha sido visto de manera polarizada. Por un lado, la isla es considerada un aliado en los procesos de pacificación, mientras que, por otro, enfrenta sanciones y acusaciones de respaldo a actividades ilícitas.

La petición del embajador colombiano podría abrir un nuevo capítulo en las relaciones diplomáticas entre Estados Unidos, Colombia y Cuba, en un momento en que la región busca estabilidad y cooperación para abordar desafíos compartidos.

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