¿Está garantizado el futuro de agua para Pereira?

Por: Óscar Osorio Ospina

Hace algunas semanas, al presentar el informe de gestión ante el Concejo Municipal, la gerente de la empresa Aguas y Aguas de Pereira, Mónica Paola Saldarriaga, planteó una situación de por sí preocupante, pero que poco despliegue encontró en esa corporación, en los medios de comunicación y en la propia comunidad. Aseguró la funcionaria que el abastecimiento de agua para la ciudad sólo está garantizado hasta el 2030, es decir en un horizonte de apenas cinco años.

A este poco alentador panorama han contribuido varios factores. El primero de ellos, el agotamiento de las fuentes hídricas que alimentan el sistema de acueducto de Pereira; en segundo término, el incremento en la demanda debido al acelerado crecimiento urbano y también las pérdidas de agua debido a fugas y a conexiones clandestinas, así como al aumento de los asentamientos subnormales.

En la actualidad, Aguas y Aguas reporta un consumo promedio mensual de 277.500 metros cúbicos de agua y cuenta con 176.426 suscriptores formales que corresponden a una cobertura del servicio del 99.7%. En este segmento el consumo promedio residencial es de 11.5 metros cúbicos por mes. Pero, a la par, se estima que en la ciudad hay más de 18.500 familias con acceso informal al sistema de acueducto, lo que totaliza un consumo mensual no medido de 277.500 metros cúbicos (cifra estimada).

Desde el 2020 hasta ahora existe un “deterioro marcado en el indicador de pérdidas económicas asociadas al agua no medida y facturada” a causa del florecimiento de nuevos asentamientos humanos informales. A la fecha hay inventariados 103 de ellos y con un estimado de 13.500 familias, según el documento presentado al Concejo.

El Índice de Agua no Contabilizada que reporta la empresa es del 37.49%, indicador que corresponde a las pérdidas asociadas al agua no medida y no facturada. Dicho en otras palabras, de cada 100 metros cúbicos de agua potable producida se pierden alrededor de 38 metros cúbicos por esta vía.

Se extingue Santa Isabel

Al nevado de Santa Isabel, de donde se abastece la laguna del Otún que le da vida al río del mismo nombre, le quedan pocos años de vida, de acuerdo con los pronósticos del Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales, IDEAM, pronósticos basados en estudios científicos y en el monitoreo permanente de este accidente geográfico. Así quedó plasmado en el sexto informe sobre el “Estado de los glaciales colombianos 2023”, donde se advierte que el retroceso de los glaciares colombianos no da tregua a causa de pérdidas de hielo y un panorama crítico en 2023 por el fenómeno El Niño.

Acerca del Santa Isabel, conocido en lengua indígena como Poleka Kasué, el informe sobre los glaciales señala textualmente: “El glaciar Santa Isabel, durante el inventario del 2020, estaba ubicado entre los departamentos de Tolima (Murillo), Caldas (Villamaría) y Risaralda (Pereira). Después de aquel año y debido al rápido deshielo, Pereira ha dejado de contar con área glaciar en su territorio; esto debido a la extinción de los glaciares denominados por IDEAM (2023) como Otún norte y Otún Sur”.

No obstante, la cuenca del rio Otún aún recibe aguas de deshielo de un relicto de hielo denominado “El Escondido” de apenas 2.000 metros cuadrados en 2022. Los municipios de Santa Isabel y Santa Rosa de Cabal perdieron sus áreas glaciares entre 2010 y 2016”. Agrega el documento que el Santa Isabel es el glaciar de menor altitud en el país (4.945 metros sobre el nivel del mar) y que está próximo a extinguirse. Advierte el IDEAM que: “De continuar el derretimiento, la extinción total del glaciar Santa Isabel podría ocurrir en el transcurso del próximo lustro dependiendo de la variabilidad climática tipo El Niño o La Niña y de la influencia de la actividad del volcán del Ruiz”.

A la par con el agotamiento de la principal fuente que abastece el sistema de acueducto de Pereira, hay que sumar el muy dinámico proceso de urbanización de la ciudad, en especial hacia el sector de Cerritos donde cada día florecen más y más urbanizaciones, centros comerciales y desarrollos hoteleros y turísticos.

Las fugas técnicas, los daños y las conexiones fraudulentas elevan el índice de agua no contabilizada en Pereira

¿Qué se está haciendo?

De acuerdo con el informe entregado al Concejo Municipal, desde el gobierno de Pereira se están explorando diferentes alternativas de abastecimiento hídrico para encarar una problemática cuya cuenta regresiva está corriendo en forma acelerada.

Una de estas alternativas es la captación del río San Eugenio se cuenta con el Auto de Inicio No. 00155 del 14/02/2025, emitido por la CARDER, por el cual se dispone iniciar el trámite Administrativo Ambiental de Permiso de Estudio de Recursos Naturales (Recurso Hídrico), para estudios de prefactibilidad de uso del río San Eugenio para el abastecimiento de agua, generación de energía eléctrica y otros usos.

Así mismo un sistema de embalses de aguas superficiales, tanto del río Otún para la regulación de su caudal en el sector de El Cedral como tres en el río Barbo, además de la captación en la quebrada El Caucho para el abastecimiento del sector de Cerritos.

Y a ello de suma una red de pozos para captar agua subterránea, conformada de la siguiente manera: el pozo plaza de ferias para atender el sector del Tablazo, el pozo Galicia para Estación Villegas, el pozo Puerto Caldas para este corregimiento y el pozo Caimalito para este otro corregimiento.

¿Serán suficientes estas acciones para asegurar el futuro hídrico de Pereira? La respuesta no la tenemos, ya será el tiempo el que se encargará de darla.

Del informe entregado al Concejo Municipal se deduce que la empresa Aguas y Aguas cuenta con un robusto presupuesto destinado a la implementación del plan maestro de seguridad hídrica, el cual hace parte de sus proyectos estratégicos. Indica el documento que de una asignación inicial de $8.138 millones a la fecha (junio del 2025) ya se han ejecutado $4.330 millones.

Para la optimización de la calidad ambiental de los ríos Otún y Consota se asignaron para el 2025 $68.148 millones de los cuales se han ejecutado $43.361 millones y para la conservación de la cuenca hidrográfica del río Otún $3.906 millones.

¿Cómo va la PTAR?

Al margen de las respuestas que se están estructurando alrededor del futuro hídrico de Pereira, es necesario abordar también el estado actual del proyecto de construcción de la planta de tratamiento de aguas residuales, PTAR, que pretende sanear los ríos Otún y Consota y devolverle el agua saneada al Otún.

El costo del proyecto está estimado en $462.372 millones y se aspira a que la Nación sea el principal aportante con el 58% que equivale a $268.162 millones. Los restantes recursos se espera obtenerlos de la siguiente manera: Aguas y Aguas $102.676 millones, Municipio de Pereira $32.000 millones, Cárder $20.000 millones, Gobernación de Risaralda $20.000 millones, Municipio Dosquebradas $11.000 millones y Serviciudad $8.534 millones.

El proyecto fue presentado en la ventanilla Única del Ministerio de Vivienda, Ciudad y Territorio en noviembre de 2024, se efectuó el cierre financiero el 13 de mayo de 2025 y quedó aprobado por el CONFIS (consejo superior de política fiscal) el 20 de mayo de 2025.

En tales condiciones, el gobierno de Pereira espera abrir la correspondiente licitación pública internacional en julio del 2026 e iniciar las obras en mayo del 2027, con un plazo de ejecución de 56 meses.

El agotamiento de las fuentes hídricas, en especial la extinción del glacial del Santa Isabel, y el abrumador crecimiento de la demanda son factores que amenazan el abastecimiento hídrico de la ciudad. Y a ello se suman los altos niveles de agua no contabilizada por efecto de fugas y de conexiones ilegales.

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