Las familias de las seis jóvenes colombianas que fueron reportadas como desaparecidas en México han alzado la voz en medio de la incertidumbre y el malestar por la gestión del consulado colombiano en México, particularmente bajo el mando del cónsul Andrés Hernández. A pesar de haber sido rescatadas el 1 de octubre tras un operativo conjunto entre la Policía Ministerial y la Unidad Especializada en Combate al Secuestro en el estado de Veracruz, la comunicación entre las jóvenes y sus seres queridos ha sido casi nula.
Las seis mujeres, identificadas como Sofía Vásquez Giraldo, Maranyeli Michel Chacón Álvarez, Michel Daniela Morales, Layma Argenis Parra Cerquera, Derlys Dayana Paneso Taborda y Yarlín Giraldo Soto, estuvieron desaparecidas durante varios días. Aunque el rescate trajo un respiro momentáneo para las familias, la alegría se ha visto opacada por el manejo posterior de la situación. Los allegados denuncian que desde el rescate solo han podido comunicarse una vez con las jóvenes, y la información que reciben del consulado ha sido escasa e insatisfactoria.
Jaider Giraldo, hermano de Yarlín Giraldo Soto, expresó su frustración en una entrevista con Blu Radio: “Hace mucho tiempo que las encontraron y hasta ahora no nos llaman, no hay información oficial sobre cuándo vuelven, nada. Solo una llamada por videollamada fue que las dejaron hablar”. Este sentimiento es compartido por otras familias, quienes sienten que el proceso está siendo manejado con un aire de misterio y poca transparencia.
Uno de los padres de las jóvenes, que pidió permanecer en el anonimato, también criticó la actuación del cónsul Hernández. “El cónsul de Colombia en México lo único que dice es que se hizo un acta y que ellas están bien. Pero una cosa es lo que él manifiesta en un documento, y otra lo que nosotros percibimos en las videollamadas”, declaró, poniendo en duda las garantías ofrecidas por el consulado.
Andrés Hernández, por su parte, defendió su gestión señalando que algunas de las jóvenes no desean regresar a Colombia debido a amenazas que habrían recibido en su país de origen. Sin embargo, las familias insisten en la necesidad de obtener información más clara y precisa sobre el estado de sus hijas y su retorno a Colombia. Según el cónsul, el proceso de retorno podría demorar entre dos y tres semanas, pero las familias siguen sin recibir una fecha oficial o más detalles sobre la situación legal que enfrentan las jóvenes.
El cónsul también aseguró que las jóvenes fueron llevadas a refugios de alta seguridad y que las autoridades mexicanas están llevando a cabo todas las pesquisas pertinentes para esclarecer el caso. Sin embargo, las declaraciones no han logrado calmar a las familias, quienes sienten que están siendo mantenidas al margen de los verdaderos avances y decisiones relacionadas con el caso.
En medio de este ambiente de incertidumbre, las familias esperan que se aceleren los trámites y que se garantice la seguridad y el bienestar de las jóvenes, quienes enfrentan una posible larga espera antes de regresar a casa. Mientras tanto, las críticas hacia el consulado continúan, poniendo en tela de juicio su capacidad para gestionar situaciones de esta naturaleza de manera eficaz y transparente.



