Si se realiza una lista con los pereiranos que más le han aportado a la ciudad, con seguridad el nombre de Gustavo Orozco Restrepo la encabezaría, dice Jairo Arango, ex alcalde de Pereira que tuvo el privilegio de sostener una relación de amistad con Orozco Restrepo, desde que era muy joven y de quien aprendió no solo las matemáticas como su alumno en la UTP, también de planeación, política y diferentes temas de ciudad.
Ayer, los pereiranos se enteraron del fallecimiento de Gustavo Orozco Restrepo en una clínica de la ciudad y las voces de pesar y condolencia no se hicieron esperar. Quienes lo conocieron, reconocen su importancia en las gestas cívicas más importantes y su vinculación con la vida pública que solo abandonó debido a sus quebrantos de salud en los últimos tiempos.

El ex alcalde Orozco Restrepo se graduó como ingeniero civil de la escuela de Minas de la Universidad Nacional de Medellín y de inmediato regresó a su tierra natal para aplicar todos sus conocimientos. Fue profesor de matemáticas descriptivas en la Universidad Tecnológica de Pereira al tiempo que aportaba en el sector público, en el campo de la planeación municipal, tema que le apasionaba pues, según Jairo Arango, era todo un pensador en el campo de la planeación y la urbanística. Fue nombrado en el año 1968 Jefe de Planeación de Pereira y un año después el gobernador Jorge Vélez Gutiérrez lo designó secretario de Desarrollo Económico.
En 1976 fue nombrado como alcalde de la ciudad de Pereira por el gobernador Gonzalo Vallejo Restrepo, cargo en el que estuvo por dos años. “Fui testigo presencial de uno de los procesos más serios de planificación técnica de la ciudad adelantado conjuntamente con la firma Mendoza y Olarte Ltda. En su gobierno vi nacer el parque El Vergel y presencié la aparición de los primeros semáforos en las vías centrales de Pereira”, escribió el también ex alcalde Ernesto Zuluaga, quien se desempeñó como su secretario de planeación.

En 1986, Fabio Villegas, gobernador de Risaralda, lo nombró de nuevo como alcalde de la Perla del Otún, cargo que ejerció hasta 1988, cuando se posesionaron los nuevos mandatarios por elección popular.
El doctor Jairo Arango, primer alcalde por votaciones, lo sucedió en el puesto y del momento de la posesión en la Plaza de Bolívar, conserva una valiosa fotografía.
Como un homenaje en vida, Ernesto Zuluaga escribió: “… conocí su enorme pasión por las artes y por la música, sus dotes de “ideólogo” —que acompañaron y orientaron muchos posteriores procesos políticos y electorales en la ciudad— y la pulcritud de sus actos que lo convirtieron en uno de los escasos ex gobernantes sin aspavientos económicos. Tal vez no exista otro dirigente y “mecenas” tan seriamente comprometido con la ética y con el futuro de la urbe”.
En su actividad pública, el doctor Gustavo Orozco Restrepo forjó una amistad inquebrantable con César Gaviria Trujillo, con quien compartía intereses en la política, pero también sus gustos por el arte y la música. El entonces presidente Gaviria lo nombró cónsul en la Habana, Cuba, donde, como lo recuerda Ernesto Zuluaga, consolidó amistad con Gabriel García Márquez y otros importantes líderes de la isla.
Recuerda también que fue estando allí que decidió donar su biblioteca, su colección de música y seguir una vida sin lujos, austera entre Montreal (Canadá) y Pereira, aunque nunca se alejó de los temas relevantes de su tierra natal.



