Un nuevo giro sacude el proceso judicial que enfrenta el expresidente Álvaro Uribe Vélez. Óscar Monsalve Correa, uno de los testigos clave en el caso, terminó por reconocer en contrainterrogatorio que no le constaban los hechos que aseguró bajo juramento. Esta contradicción, sumada a grabaciones comprometedoras en su contra, ha llevado a la fiscalía a impugnar su credibilidad y a que las presuntas víctimas lo denuncien por falso testimonio y fraude procesal.
Monsalve fue grabado un día antes de su declaración repasando un libreto de preguntas y respuestas, lo que ya había generado sospechas sobre la espontaneidad de su testimonio. Pero la situación se agravó con una segunda grabación, hecha al día siguiente de su intervención en el juicio, donde confesó haber sido acompañado por dos personas, una de ellas Luis Guillermo Villegas Manzano, hijo del asesinado paramilitar conocido como alias Tubo. El testigo también menciona a un personaje apodado “el abogado cachetón” y ofrece comentarios despectivos sobre la juez 44 penal del circuito y la fiscal Marlene Orjuela.
Durante su testimonio, Monsalve padre afirmó hechos que, según admitió después, no le constaban. Una sentencia de la Corte Suprema de Justicia —invocada por el abogado defensor Jaime Granados y el congresista uribista Hernán Cadavid— establece que es legítimo preparar a un testigo, siempre que no se le induzca a mentir ni tergiversar hechos. En este caso, la actuación de Monsalve excedería esos límites, según sus propias palabras y las evidencias presentadas.
El trasfondo del testimonio también apunta a una intención política. En las grabaciones, Monsalve Correa admite que su propósito era afectar la credibilidad del senador Iván Cepeda, a quien responsabiliza de impulsar el proceso contra el expresidente Uribe. Esto ha alimentado la tesis de las presuntas víctimas de que el testigo fue manipulado para desviar el curso de la justicia.
La bancada de las víctimas ha interpuesto una denuncia formal contra Óscar Monsalve y contra Luis Guillermo Villegas Manzano. A su vez, el abogado Miguel Ángel del Río, quien representa a algunas de las víctimas, ha manifestado su preocupación por el uso de testigos que claramente contradicen la legalidad y veracidad requerida en un juicio de esta magnitud.
El juicio continuará este jueves. Se espera la comparecencia del testigo Harlington Mosquera, a quien se le ordenó conducente con Policía tras no asistir voluntariamente. También se anticipa una nueva declaración de Juan Guillermo Monsalve, hijo de Óscar, quien será interrogado por el abogado Jaime Granados y posiblemente por el propio expresidente Uribe, quien actúa como su propio defensor.
Bonus Track: Periodismo bajo ataque
En paralelo a los acontecimientos judiciales, se conoció que Tomás y Jerónimo Uribe, hijos del exmandatario, lanzaron una convocatoria que ha sido interpretada como una campaña de amedrentamiento contra la prensa crítica. Ofrecen una recompensa de 100 millones de pesos a quien entregue información que pueda ser usada en contra del periodista Daniel Coronell y de la empresa NTC, productora del noticiero Noticias Uno.
Coronell, quien ha sido blanco de amenazas y presiones en el pasado, respondió: “Ni las amenazas de muerte contra mi familia y contra mí, ni las campañas de desprestigio han logrado callarme. Tendrán que acudir a métodos más drásticos”.
El proceso contra Álvaro Uribe sigue siendo una prueba de fuego no solo para la justicia colombiana, sino también para la libertad de prensa y la transparencia institucional en el país.



