El ex primer ministro italiano y líder del partido Forza Italia, Silvio Berlusconi, falleció a los 86 años a causa de una leucemia. Berlusconi, quien ostentó el cargo de primer ministro en tres ocasiones, fue un magnate de los medios y una figura emblemática de la política italiana, amado y odiado con igual intensidad.
El político y empresario, apodado “el inmortal” debido a su longevidad en la política, fue ingresado en un hospital de Milán el pasado viernes debido a su estado de salud. Durante sus últimos años de vida, Berlusconi lidió con sus problemas de salud que lo llevaron a ingresar y salir del hospital San Raffaele de Milán, su ciudad natal.
Berlusconi fue uno de los hombres más ricos de Italia, llegando al puesto 118 en la lista de las personas más adineradas del mundo en 2011. Además de su éxito empresarial, fue reconocido como un gran comunicador y un anticomunista convencido. Su personalidad expansiva y su vida disipada, marcada por escándalos y fiestas conocidas como “bunga bunga”, lo convirtieron en un personaje polémico y extravagante tanto en Italia como en el extranjero.
El ‘Caimán’, uno de sus numerosos apodos, se sometió a numerosas cirugías en el rostro para rejuvenecerse, también usaba maquillaje para cubrir las arrugas y solía estar acompañado por su novia Marta Fascina, una diputada de Forza Italia de 33 años, con quien convivía en la mansión de Arcore, el cuartel general de Silvio Berlusconi.
Durante su extensa carrera política, Berlusconi ganó tres elecciones y lideró uno de los gobiernos más largos de la posguerra en Italia. Sin embargo, también enfrentó numerosas acusaciones judiciales relacionadas con corrupción, compra de testigos y fraude fiscal. Uno de los escándalos más notorios fue el llamado “Rubygate”, en el cual fue acusado de participar en festines eróticos con una menor de edad.
El legado de Berlusconi abarca no solo el ámbito político, sino también el empresarial y mediático. A través de su holding Fininvest, construyó un imperio que incluía canales de televisión, periódicos y la editorial Mondadori, consolidando su poder y dejando una huella indeleble en la industria de los medios de comunicación.
Asimismo, amasó millones con el sector inmobiliario y financiero hasta llegar a la política. A pesar de sus logros y controversias, Berlusconi no pudo cumplir su mayor sueño de convertirse en presidente de la República italiana, pues su partido, Forza Italia, ha experimentado un declive en los últimos años, pasando del 29,43% de los votos en 2001 al 8% en 2022.
Fue el precursor de un estilo de político millonario que ha sido repetido a nivel mundial, que ignora y pasa por alto principios éticos y morales.
Condecorado como “Caballero del Trabajo” (‘Cavaliere del Lavoro’) a los 41 años, aunque perdió el título tras la condena definitiva en 2013 a cuatro años de cárcel por fraude fiscal en su empresa Mediaset, por esta misma razón, fue expulsado del Senado después de veinte años de presencia continua en el Parlamento.
Su inmenso patrimonio será repartido entre sus cinco hijos, fruto de sus dos matrimonios; además, fue abuelo varias veces. Silvio Berlusconi no deja herederos políticos, pero sí muchos económicos. Será recordado como un hombre controvertido y carismático que dejó una huella imborrable en la historia de su país.



