“O hablo o me matan”: Karen Santos denuncia cinco años de violencia por parte de su exesposo Ricardo Leyva

Karen Santos, exesposa del empresario de conciertos Ricardo Leyva, rompió el silencio en una entrevista con la revista Cambio y denunció lo que asegura fueron más de cinco años de maltrato físico, psicológico y amenazas que, según su testimonio, la mantuvieron confinada en una relación marcada por el miedo constante.

“O hablo o me matan”, fueron las palabras con las que Santos decidió hacer pública su historia, en la que señala a Leyva, hombre cercano al ministro del Interior, Armando Benedetti, como responsable de golpizas, humillaciones, persecuciones con armas blancas y control psicológico extremo.

De acuerdo con su relato, la relación comenzó años atrás en la industria musical, pero se consolidó tras su regreso al país desde Australia durante la pandemia. La pareja se casó y se trasladó a una vivienda ubicada en el exclusivo sector de Lagos de Caujaral, en Barranquilla, inmueble que hoy también es objeto de controversia por presuntos vínculos políticos y contractuales.

Santos asegura que Leyva tenía un problema grave de alcoholismo que desataba episodios violentos. “Cuando tomaba, era otra persona”, afirmó. El hecho más grave ocurrió el pasado 17 de julio, cuando —según ella— el empresario la persiguió con un cuchillo luego de romperle el celular al notar que estaba grabándolo. Dos estilistas que se encontraban en la vivienda fueron testigos y alertaron a las autoridades.

No obstante, Santos denunció que la Policía no atendió inicialmente su versión y, por el contrario, presuntamente intervino favoreciendo a Leyva, exigiéndole la entrega del teléfono celular. Según su testimonio, solo tras advertir que era ciudadana australiana y acudiría a organismos internacionales, los agentes le pidieron al empresario abandonar el lugar.

Esa misma noche, la mujer salió de la casa sin documentos, sin dinero y sin teléfono. Quince días después, en medio de un concierto en Cali donde trabajaba como líder de producción, habría sido nuevamente agredida por su exesposo en un hotel. Ese episodio, según dijo, quedó registrado en cámaras de seguridad.

Durante años, Santos ocultó los hechos por miedo. Asegura que fue obligada a mentir en hospitales para justificar lesiones y que, producto de las palizas, debió someterse a cirugías reconstructivas y tratamientos neurológicos. Actualmente, informó que está perdiendo la visión del ojo derecho como consecuencia de los golpes.

Las amenazas, afirmó, continuaron incluso fuera del país. Según relató, Leyva habría contactado a su hermano para advertir que podía “destruirlos” usando supuestas conexiones políticas. También denunció retrasos en pagos laborales y la suspensión arbitraria de su cobertura en salud.

La decisión de hablar, explicó, se dio tras recibir una carta en la que su exesposo amenazaba con denunciarla por injuria y calumnia. Ese fue el detonante para presentar una denuncia formal y entregar a Cambio audios, videos, fotografías, partes médicos y documentos que respaldan sus afirmaciones.

Hoy, desde Australia, junto a sus hijos y en proceso de atención psicológica, Santos asegura sentirse libre por primera vez. “Si me encontraban muerta, quería que supieran quién fue”, dijo como cierre a un testimonio que ahora queda en manos de las autoridades judiciales para su esclarecimiento.

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