Con más de 3.000 cuerpos recuperados, la búsqueda de desaparecidos en Colombia avanza con esperanza. El cementerio de Marsella es hoy clave para cerrar heridas del conflicto.
Durante décadas, miles de familias colombianas han vivido con un dolor silencioso: la desaparición forzada de sus seres queridos en el contexto del conflicto armado. Hoy, gracias a la labor incansable de la Unidad de Búsqueda de Personas Dadas por Desaparecidas (UBPD), ese sufrimiento empieza a transformarse en consuelo y dignidad. Con más de 3.000 cuerpos recuperados, 500 identificados y 220 personas encontradas con vida, el trabajo de esta entidad es una chispa de esperanza para un país que aún trata de cerrar sus heridas.
“Buscar a los desaparecidos no es encontrar muertos, es buscar con la pretensión de la vida. Esa es nuestra apuesta más humanitaria”, asegura Luz Yanet Forero, directora general de la UBPD, una entidad creada en el marco del Acuerdo de Paz firmado con las antiguas FARC. Ella lleva años enfrentando las verdades más duras del conflicto colombiano, pero también presenciando los reencuentros más conmovedores.
Cementerios que guardan secretos
Uno de los escenarios más complejos de búsqueda es el cementerio. En estos lugares, cuerpos de distintas procedencias y contextos fueron inhumados como NN (hoy denominados CNI, cuerpos no identificados). Uno de los casos más emblemáticos en el Eje Cafetero es el cementerio de Marsella, Risaralda. Allí, durante años, los cuerpos sin nombre arrastrados por el río Cauca terminaban en la zona conocida como Remolinos.
“En el cementerio de Marsella todas las instituciones con competencia en búsqueda han intervenido. La Fiscalía ya terminó la intervención total del campo santo. Ahora sigue la identificación de los cuerpos”, explicó Forero. También hay atención sobre el cementerio San Camilo de Pereira, donde ya se contempla un plan de intervención y posibles medidas cautelares para preservar los cuerpos ante riesgos estructurales.
Medidas urgentes
Cuando se identifican sitios donde podrían hallarse personas desaparecidas y estos están en riesgo, la UBPD, junto con otras entidades, puede solicitar medidas cautelares. Estas buscan evitar que los cuerpos se pierdan para siempre por derrumbes, saqueos o abandono. “Si se desploma un pabellón en un cementerio, se destruye la evidencia. Las medidas cautelares obligan a los municipios a actuar con urgencia para preservar esos espacios de interés forense”, comentó Forero.
Negación del conflicto en el Eje Cafetero
Aunque durante mucho tiempo en regiones como el Eje Cafetero se negó la existencia del conflicto armado, hoy la UBPD ha establecido una presencia sólida con una regional occidente que articula equipos en Pereira, Manizales y La Dorada. Esta cobertura territorial busca cerrar la brecha entre el universo de desaparecidos y las solicitudes formales de búsqueda.
En Risaralda, el universo de personas desaparecidas es de 1.300 casos, pero apenas se han presentado 245 solicitudes de búsqueda. “Esa diferencia tiene que ver con el miedo, la negación institucional y el desconocimiento de las herramientas existentes para buscar”, dijo Forero.
Búsqueda inversa
Otra estrategia innovadora de la UBPD es la búsqueda inversa, que parte de cuerpos ya identificados por el Estado, muchos de ellos inhumados sin haber encontrado nunca a sus familias. El reto ahora es ubicar a los dolientes. “En estos casos, el desaparecido no es el cuerpo, es la familia”, explica Forero. Una vez localizados, se realiza un proceso de entrega digna, cargado de simbolismo, respeto cultural y sanación emocional.
Aunque la magnitud del universo de desaparecidos —más de 127.000 personas— podría desmoralizar a cualquiera, la UBPD avanza con un mantra claro: “Encontrar a uno es importante. Encontrar a otro también lo es”.
La entidad trabaja bajo los principios de humanidad, confidencialidad, gratuidad y no judicialización. Cualquier persona, incluso excombatientes o ciudadanos comunes, puede aportar información sin temor a represalias legales. “Alguien vio algo, alguien escuchó algo. Si lo comparten con nosotros, nos dan las piezas del rompecabezas”, señaló la directora.
La paz comienza con respuestas
Uno de los momentos más sublimes en la búsqueda, según Forero, es la entrega de un cuerpo o el reencuentro con una persona viva. “La familia ya no tiene que imaginar si su ser querido sufre. Sabe que esa historia terminó, que puede empezar otra desde la verdad”.
La invitación es a no guardar silencio, a acercarse sin miedo a la UBPD. En el Eje Cafetero, la sede regional está ubicada en el quinto piso del Edificio del Centro del Comercio, carrera 7 #16-50, Pereira. Allí, un equipo humano y técnico acompaña cada proceso, cada lágrima, cada esperanza. “La desaparición tiene que dejar de ser invisible. Todos podemos ayudar a encontrar a los desaparecidos”, concluyó Luz Yanet Forero. Porque cada cuerpo recuperado no solo devuelve un nombre: devuelve dignidad, memoria y un paso más hacia la paz.




