Alvaro Ramírez González.
Debo confesar que, por razones puramente técnicas ya suficientemente probadas, soy amigo de las APP.
“¡Entre menos Estado, manejando negocios, menos corrupción!”
Y acompañé con decisión al Alcalde de Pereira, Mauricio Salazar, a socializar en el sector gremial, la concesión del servicio de alumbrado público.
Pereira estaba a oscuras con este servicio público, atendido por el Municipio.
¡Trágico e insostenible!
Y llegó la convocatoria, la licitación y la adjudicación.
Se la ganó una empresa del famoso Turco Hilsaca, como lo advirtieron algunos concursantes, un poderoso y cuestionado contratista costeño.
Pero hasta allí, nada grave en ese monumental contrato que le dará al contratista como $850.000 millones de ingresos, en los 25 años de la concesión.
Recibí la visita del Representante a la Cámara, Alejandro García, un político joven y serio que apreció y admiro.
García hizo con su equipo UTL, una detallada investigación de ese contrato y encontró graves anomalías que lo llevaron a presentar una demanda ante las autoridades competentes que busca la suspensión o terminación de un contrato que hoy aparece nocivo y dañino para el patrimonio de la ciudad y la prestación del servicio de alumbrado público.
Después de la adjudicación se encontró que la ciudad tenía guardados en unas cuentas y producto del impuesto de alumbrado público mal atendido por el Municipio, la suma de $ 32.000 millones
Dinero este producto del impuesto de alumbrado público y con esa destinación específica.
Eso corresponde al 38% del dinero que debía poner el concesionario como aporte inicial para la compra de lámparas, accesorios y equipos para su mantenimiento, que son $ 84.496 millones.
Las primeras preguntas son:
Para que una concesión privada de $ 84.496 millones, si el Municipio tenía en caja $ 32.000 con esa destinación específica?
¿Sabían los demás concursantes de esa situación o la tuvo el Municipio escondida hasta después de la escogencia del concesionario?
Con esa caja tan abultada, el negocio de la concesión no podía adjudicarse como se hizo en este contrato.
O de seguro, el plazo de la concesión no podría ser de 25 años sino de 16 años (38% menos).
¿Cómo es posible que quienes estructuraron ese negocio y los funcionarios del Municipio, hayan escondido, u omitido esa reserva de caja, para hacer una concesión distinta?
¿Cómo regalarle a un concesionario 9 años de recaudo del impuesto y manejo de la concesión que, con esa reserva, el Municipio no necesita?
Aparece obvio que hay una notoria situación anormal en esa concesión, que castiga al Municipio de Pereira, en favor de un particular.
El segundo tema de fondo es el Alumbrado Navideño.
Es de la esencia del contrato de concesión de alumbrado público, que el concesionario debe hacer por cuenta de su concesión, cada año, el alumbrado público de la ciudad.
Parece que le hicieron con posterioridad a la firma del contrato de concesión, una modificación a ese documento, que libera al concesionario de esa obligación.
Así las cosas, el Municipio de Pereira, de esos recursos que tiene en reserva, le va a pagar al concesionario por el montaje del Alumbrado Navideño.
¿Vamos entonces a hacer un pago doble del Alumbrado Navideño?
¿Cómo es posible esa situación?
Finalmente, el costo del último alumbrado, el año pasado, fue de $ 4.955 millones.
¿Por qué el alumbrado navideño de este año va a costar $ 11.828 millones?
Quede francamente preocupado por las anomalías de ese contrato que regula esa millonaria concesión.
Me parece justa la demanda que presentó el Representante Alejandro García.
Hicieron un estudio muy juicioso y documentado de las anomalías que deforman el sentido de la concesión y si no el plazo de esa misma concesión.
Y también por el sorprendente pago doble del Alumbrado Navideño.
Y el desproporcionado monto del alumbrado de este año que es casi 3 veces (2.4 %) el costo de ese mismo alumbrado el año pasado.
Procuraduría, Contraloría y Fiscalía, tienen la palabra.
Qué maluco que, desde el comienzo de una APP, haya tantas y extrañas anomalías.
¡Huele muy mal!
Sobremesa
Vendrá otra columna sobre la calidad del alumbrado público que están instalando que parece ser de pésima calidad
Las quejas están llegando por todas partes y por cientos.
No quiero pensar que el Alcalde Mauricio Salazar vaya a permitir que, con la calidad del equipamiento, la ciudad también salga estafada.
El Alcalde deberá responder ante la justicia y la ciudad por todas estas anomalías.
¡Grave, muy grave!

