ANÁLISIS CONCIENZUDO. Cuento Territorial

La expresión “análisis concienzudo” se invoca aquí para resaltar lo realizado en materia de investigación territorial: un esfuerzo pobre y desprovisto de rigor. Cada momento el actor descomedido afirma, para salvaguardar la impunidad, el previo análisis concienzudo para abortar el estudio y la razón.

El problema universal radica en la insatisfacción, que genera la dispersión deliberada del conocimiento y culmina en un decreto contundente. Tras un análisis concienzudo, se llega a la conclusión socrática: “solo sé que nada sé”. Imaginariamente superada esa insatisfacción, las cosas regresan al punto de partida, es decir, se botó corriente, y la anormal normalidad termina imperando. “Nadie sabe lo que yo sé” parece la expresión ahistórica del embustero cotidiano.

No se pretende ser empalagoso repitiendo lo obvio: queda demostrado que existe la razón pura o la imbecilidad deliberada, pero no es propio atribuírsela a la inteligencia. Ser primario es una cosa; ser perspicaz, es otra. Consciente o concienzudo no equivale a imbécil o testarudo. Esa diferencia solo se aprecia mediante el saber consecuente y coherente; de lo contrario, se cae en la bestialidad.

Antropológicamente, con plena evidencia, la jerarquía de la inteligencia se mide por la capacidad de pensar el próximo mañana, no el ilusorio futuro lejano de la virtualidad. La inteligencia artificial siempre dependerá del cerebro humano, incorporado como órgano director y formador del pensamiento, aun en la ficción.

La capacidad de pensar, acertadamente o no, se denomina conciencia humana; surge del consciente, a veces del inconsciente, siempre cerebral y asociada al individuo colectivizado que forma sociedad. Emerge así la conciencia social, mientras el pensamiento individual busca logros combinados entre no comunes. Su mesura científicamente es imposible, pero el hombre, en su infinita creatividad, la logra mediante la seudomatemática definida como estadística en sus diferentes formas, probabilística, descriptiva, multivariada o como expresión múltiple de un probable suceso en un espacio n-dimensional.

Siendo el territorio espacio único dotado de dimensiones y atributos donde habitan humanos que le dan sentido, surge en las formas de ser explicado para darles contenido a unos imaginarios o ideas capaces de orientarlo, no crearlo. 

La sociedad de individuos pensantes debería respetar el pensamiento individual, situación de por si compleja por carecer de solvencia armónica o universal. Los individuos eclípticos se colectivizan, con ello su pensamiento, perdiendo coherencia cognitiva por inducción impertinente, forma sofisticada para definir imbecilidad y su consecuente, la bestialidad.

Una consecuencia inescapable de esta realidad humana es la toma de decisiones políticas instrumentalizadas en la farsa de la democracia representativa: proponen los imbéciles, disponen los poderosos. Lo que parece contradicción mecánica encuentra su cinismo epistemológico: los humanos no deciden libremente, sino esclavizados bajo la sujeción de los inductores poderosos, que mantienen incólume su objetivo maquiavélico.

Se elige por insinuación, no por conciencia; siendo la estadística o seudomatemática el mejor instrumento para controlar un ejercicio viciado de nulidad. Se niega la conciencia social de individuos que tienen siempre a su disposición el poder popular, desechando su autonomía del saber en favor de los propósitos de otros pensantes inteligentes. Estos abusan de la bestialidad de muchos, que pierden así su dignidad. Elegir y ser elegido casi siempre es una mentira.

lumica74@hotmail.com

Otras opiniones

- Advertisement -
- Advertisement -

Te puede interesar

- Advertisement -