Arrancarle el secreto a la Lectura

La disociación existente entre la educación y la cultura, ha traído consecuencias nefastas para el desarrollo integral del ser humano. Urge un diálogo propositivo entre ambos componentes para reivindicar el origen de su entrelazamiento eterno, el cual quedó capturado en el tiempo a razón del modelo educativo imperante de las últimas décadas. La industrialización, la producción en masa, la necesidad de capacitar personal para la producción factorial, dictaminó el modelo de educación en gran parte del mundo, sesgando las oportunidades de potencializar la creatividad y la originalidad que cada persona puede y debe imprimirle a su proceso, produciendo infortunadamente mentalidades en serie, reproductoras pasivas de modelos de producción generalmente incapaces de cuestionar, proponer y aprender.

En el siglo V a.C, en la antigua Grecia, solo la oligarquía tenía acceso a la formación y la lectura, las cuales eran transmitidas en el mundo de los varones. Los jóvenes de entonces recibían la educación por parte de los guerreros adultos quienes eran sus amantes, en una sociedad que consentía el amor entre combatientes y jóvenes. Tres líneas definían la ruta académica: Militar, deportiva y musical. La fiebre del alfabeto se extendió más allá de los ambientes nobles y un creciente número de advenedizos exigieron su derecho a la formación. Es allí donde nació la escuela (Obra: Descripción de Grecia, de Pausanías). La Cultura de entonces determinó el proceso de formación. Siglos después la misma cultura determinó en la primera Revolución Industrial el modelo educativo que privilegiaría la memoria y la producción en serie como formato único de educación, castrando el inmenso potencial del ser humano. Impartir conocimiento desde el cerebro que enseña y no desde el cerebro que aprende continúa imperando. Formatear el pensamiento y no promover la llama interior por el aprendizaje ha sido el gran error.

En ese sentido, la lectura debe consolidarse como la base del nuevo proceso de formación. ¡Una sociedad que lee es una sociedad que avanza! Infortunadamente la gran mayoría no alcanza a ingresar a este fantástico método de aprendizaje, en razón a la imposición académica donde aún muchos docentes obligan al estudiante a leer obras de la literatura mundial maravillosas pero generalmente densas y extensas, las cuales requerirían de un entrenamiento en habilidades de lectura y comprensión, ocasionando rechazo hacia los libros, animadversión frente a la lectura, desinterés, apatía y pereza. Por tanto urge arrancarle el secreto a la lectura el cual, en mi concepto, radica en incentivar a las personas a buscar textos con temas que en realidad les apasionen y así – de forma autónoma – que cada quien elija libremente aquello que desea leer. EUREKA.

El universo literario expande sus alas hacia el conocimiento a través del interés genuino que cada lector (a) potencial le imprime al ejercicio mismo y nunca por medio de la imposición. Una cultura letrada jamás irá a la guerra, difícilmente atentará contra la vida y por lo regular edificará su existencia sobre la base de la escucha atenta, el pensamiento metódico, profundo, el respeto por la diferencia y el trabajo en equipo. Arrancarle el secreto a la lectura es darle instrumentos al espíritu humano en tiempos que como el que corre es cuando más se requiere. *Secretario de Cultura de Risaralda.

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