Colapso ambiental y daño colateral

Jairo Arango Gaviria
Columnista

La situaci?n por la que atraviesa el pa?s en materia de desastres ambientales, es similar a las que ya han vivido otros pa?ses por el desmoronamiento de represas. El 9 de enero de 1959 se rompi? la presa de Vega de Tera en Espa?a y arras? el pueblo de Rivadelago, murieron 144 personas; en 1960 se construy? en Italia la presa más grande de Europa, no se produjo ning?n incidente, hasta 1963, donde una gran parte de la monta?a se desprendi?. Destruy? los pueblos de Langarone, Villas de Pirago, Rivalta, Villanova y Fae, murieron 2000 personas.

 

En noviembre de 2015 en Brasil, murieron 19 personas, a ra?z de la rotura de los muros de contenci?n de las presas Fund?o y Santar?m; además de las muertes, 663 Km del r?o Doce resultaron contaminados con 40.000 millones de litros de residuos de lodo t?xico. En Laos en septiembre de 2017 una hidroel?ctrica en construcción estallí, tras varios d?as de lluvias con cientos de desaparecidos. En el norte de California, la represa Oroville a?n est? en alerta m?xima, y en varias oportunidades se ha ordenado la evacuaci?n de 200.000 personas, dado que la erosi?n da?? el principal canal de desag?e. Para no ir más lejos, el desastre causado por la represa de Urra en el r?o Sin?, que entr? en operaci?n el 15 de junio del 2000, para las comunidades que viv?an de y en las riberas del r?o, especialmente los embera-kat?os, y la destrucci?n de uno de los 10 parques ecol?gicos más grandes del planeta por su biodiversidad, no compensa la relaci?n costo social beneficio. Otros casos pueden se?alarse de rotura de represas como la acontecida el 25 de enero de 2019 en Brasil, donde caus? 142 muertos y más de 300 desaparecidos.

 

La construcción de Hidroituango es el proyecto que mayor desastre ambiental ha generado en Colombia a trav?s de toda su historia. Es un daño irreversible a todo el ecosistema del pa?s porque no es solamente la regi?n del bajo Cauca, y 200.000 habitantes los afectados, son 10 millones de colombianos los que interactuamos a lo largo del r?o Cauca, como segundo r?o de importancia para el pa?s.

 

El daño ambiental est? hecho, el r?o Cauca no volver? a ser el mismo, qued? herido de muerte, y con ?l, todo el ecosistema. Hay un daño que es colateral, y que no est? contabilizado ni fue previsto por EPM, y es el daño emergente y el lucro cesante, que deber?n cuantificar para indemnizar a los ribere?os de las poblaciones del bajo Cauca, que hoy est?n al garete, sin ning?n ingreso y con pocas esperanzas de mejorar en el futuro.

 

En cuanto a las p?rdidas econ?micas de su constructor y de los accionistas de Hidroituango, son incalculables, hasta tal punto que el patrimonio de EPM se ve fuertemente afectado. El Gobernador de Antioquia se?al? que se requieren al menos 3 billones más del presupuesto inicial para reparar los daños y concluir la obra, en un tiempo adicional de 3 años.

 

As? como el habitante de una casa, que le dicen que es mejor que evac?e, por riesgo a colapsar la construcción, la pregunta es: ?vale la pena invertir más dinero en una represa que no da garant?as de estabilizaci?n, y cuyo daño ambiental seguir? creciendo? La responsabilidad dej? de ser local para EPM, y desde ya es el Gobierno nacional quien deber? tomar las decisiones, tal como qued? consignado en el Plan de Desarrollo Nacional, que contempla la protecci?n de los recursos naturales como una prioridad para el Estado, as? el ego de unos pocos quede maltrecho. Este s? es un asunto de ?tica. Primero el r?o Cauca.

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