Comfamiliar, a un gesto de grandeza y soluciones a la vista

Comfamiliar Risaralda tiene una situación sui géneris. Como empresa social está en pleno funcionamiento pero sus jerarquías viven una prolongada crisis interna e institucional.

El próximo 22 de noviembre se cumple un año de iniciadas las diferencias, tensiones y desencuentros entre el Consejo Directivo de Comfamiliar Risaralda y el director Luis Fernando Acosta Sanz. Sus efectos nocivos para la entidad e incluso para la institucionalidad local, no se han hecho esperar. 

Desde Bogotá he recibí una llamada telefónica de una fuente de altísima fidelidad y poder que, debo confesarlo, me sorprende al depositar en este periodista su confianza de según me expresa, “por mi trayectoria y credibilidad”. Lo agradezco y con mayor razón si es en beneficio de nuestra región.

 Me dice que la pretensión de los tres requisitos de la propuesta de solución a la crisis de directiva de Comfamiliar sea de dominio público, abierta y sincera. Y que previamente sea conocida por las partes, para lo cual hice los contactos pertinentes y al redactar esta nota  (martes 8 de octubre), reporto públicamente el beneplácito total de ambas partes en conflicto.

Esta noticia es motivo de alegría porque recién en el Concejo de Pereira la actual ministra de Transportes, María Constanza García dijo una frase contundente: “El problema de Risaralda es que sus dirigentes no se ponen de acuerdo”. 

En el caso de Comfamiliar, Bogotá tiene claro que las diferencias hayan surgido de errores o falta de coordinación pero se imponen la armonía y trabajo con enfoque institucional.

Que es un deber superar lo que haya pasado entre ambas partes. Que todo sea por el bien integral de una institución  con 65 años de servicio a la comunidad, de los empresarios aportantes, los trabajadores y sus familias.

El ego es el enemigo. En especial en organizaciones con impacto social como Comfamiliar Risaralda, en donde los intereses generales deben superar incluso las diferencias personales, si las hubiere. 

Dicho esto, y en virtud de propósitos superiores en Comfamiliar, Bogotá propone un Gran Acuerdo con fundamento en estos tres puntos: 

1) Que el director Luis Fernando Acosta Sanz termine en mayo próximo el período de tres años para el cual fue designado por el Consejo Directivo. 

2) Que Acosta Sanz no se presente a la reelección en el cargo. 

3) Que el nuevo director no tenga vínculos políticos, ni pertenezca a ninguna casa política nacional ni local.

En los días próximos se materializará el acuerdo. Deseamos y esperamos que los buenos amigos directivos de Comfamiliar vuelvan a la mesa de los consensos para seguir avanzando, porque en medio de las diferencias, es vital superarlas con inteligencia y grandeza.

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