Por Harold Salazar Arboleda
Cuando el vecino entra a mi casa a imponer las normas, el sistema de vida del hogar y lo recibimos con aplausos, entonces la mínima condición de dignidad se ha perdido.
La liberación no ha llegado, lo que sucedió es una acto vergonzoso de agresión directa a los que los matones nos tienen acostumbrados o mejor, es la costumbre para imponer su monolítica forma de pensar y robar sus recursos y lo hace mediante la invasión, la agresión, el saqueo, el genocidio, como ha sucedió a través de la historia en Siria, Corea, Irán, Guatemala, Tíbet, Indonesia, Vietnam, Congo, Laos, Republica Dominicana, Perú, Camboya, Chile, Angola, Turquía, Polonia, Nicaragua, Líbano, Libia, Filipinas, Panamá, Granada, Haití, Kuwait, Irak, Yugoeslavia, Afganistán, Somalia, entre los que se logran recordar.
Maduro ha sido un dictador terrorífico, violador de los mínimos derechos humanos, con sus manos untadas de sangre lo que llama a la lucha contra la destrucción de su régimen dictatorial. Pero esa lucha la debe dar su pueblo, y si no lo lograron amerita una reflexión para encontrar la causa.
Los invasores y genocidas usufructúan el poder para asesinar a niños inocentes, a mujeres, para la destrucción de hospitales, escuelas, infraestructura, que después reconstruirán con la plata del mismo pueblo saqueado, y torturar a todo aquel que se oponga a sus intenciones, pues su amor al dinero está por encima de cualquier consideración humanística. Si alguna duda existe es solo ver lo realizado por Netanyahu y el asesinato de más de 65.000 personas y si nos detenemos a leer los tenebrosos números de muertes producidas en la historia por los gobiernos del “imperio”, que siempre a nombre del “orden y la libertad” —obvio, para saquear recursos e imponer su ideología y para nada asentar la democracia real y el respeto a los derechos humanos— nos demuestran que la democracia es lo que menos importa. Venezuela firmó un acuerdo de 200 mil millones de dólares con China, no solo para venta de petróleo, también para transferencia tecnológica, construcción de refinerías, además de la integración financiera a la red del sistema BRICS, lo que en parte explica la intervención, es decir, bloquear a China para que los USA se puedan quedar con el botín.
“Parece que las únicas opciones hoy en día son elegir qué clase de autoritarismo queremos que nos gobierne y qué sistema nos parece mejor para empobrecernos. La libertad se ha convertido en una miserable elección entre las dos o tres formas de perderla”.
Que fututo les espera a las nuevas generaciones, a nuestros hijos y nietos cuando una parte de la humanidad aplaude a los usurpadores y genocidas, cuando el llanto de un niño espantado por el sonido de las bombas del invasor, es ignorado, cuando el hambre, el dolor de la población no interesa, lo que importa es el “triunfo” del déspota-matón arropado de “demócrata” y con licencia total para robar los recursos naturales que son solo propiedad de los pueblos, en este caso del pueblo venezolano.

