Duberney Galvis
Muchas personas, conscientes aún de la importancia de elegir bien, no han decidido su voto para las próximas elecciones al congreso. En este orden, una opción a considerar es la del campesino risaraldense que aspira al Senado de la República por un movimiento agrario. Jesús Guevara, o “Chucho Aguas” como lo llaman por la constante labor comunitaria en favor de proteger el agua, es un productor de café y de panela de la vereda Moreta, ubicada a los pies del Cerro Batero, entre Quinchía (Risaralda) y Riosucio (Caldas). Como él dice: “siempre voté por otros, pero ahora considero que debemos ser nosotros mismos quienes defendamos y promovamos políticas en favor de la soberanía alimentaria que con mucho esfuerzo salvaguardamos los productores agropecuarios”.
Independiente frente al actual y los anteriores gobiernos, ha liderado por las vías civiles, movilizaciones agrarias en favor de la protección del café, logrando históricas condonaciones de deudas que salvaron las fincas a miles de familias en toda la región. No pocas son las veces que ha exigido precios más rentables para la caficultura, panela, leche y otros. De él no se olvida que con valor le manifestó a Juan Manuel Santos “no somos limosneros, somos cafeteros”. O aquella ocasión, cuando con paciencia y alejado de mezquindades, le reclamó a la gerencia de la Federación de Cafeteros por el desequilibrio entre los salarios de la cúpula directiva, superiores a $100 millones, versus las unidades agrícolas familiares cafeteras que no alcanzan el salario mínimo mensual.
Valiosas son sus propuestas para fortalecer el fondo de estabilización de precios del café, activar salvaguardas para proteger el café de origen colombiano frente al importado de mala calidad, crear una coordinadora nacional de comercio justo para los productos del campo, cambiar la fórmula de fijación de precios de los combustibles para bajar los actuales costos, y que los recursos para la potabilización del agua rural lleguen de manera directa a los acueductos garantizando así su buen uso, entre otras.
Tampoco sucumbe a las dosis del poder. Hace años estuvo en el concejo de Quinchía, y en tiempos recientes, en la Asamblea Departamental como diputado de Risaralda, en ambas se reconocieron sus capacidades. Fueron logros en favor de miles de familias rurales. Con todo y eso, sigue viviendo y trabajando en su “parcela”. Ese gesto, que puede parecer menor, describe su esencia. Hasta allí llegan periodistas extranjeros e intelectuales del país a reportar su historia de vida.
Así pues, en estos tiempos en que saltan tantos políticos disfrazados de poncho y sombrero, esos que luego asoman reasentados en los escenarios de las mieles del poder que parecen anhelar tanto o más que los políticos que suelen criticar, cabe valorar el liderazgo de un productor del campo que supo mantenerse aferrado a sus principios y estilo de vida sencilla. Para votar por Chucho hay que pedir el tarjetón indígena, buscar el logo verde del Movimiento Agrario e Indígena por la Soberanía, y marcar el número 202.

