Derechos sexuales (segunda parte)

Padre Pacho
Columnista

Una de las consignas de la Conferencia de Pekín sobre los derechos de la mujer, tiene como propósito el eliminar todo tipo de religión, ya que según el “feminismo de género”, fueron inventadas por hombres para oprimir a las mujeres. Las “teólogas” feministas, proponen encontrar a Dios en ellas mismas, el principio divino, el poder salvador y sustentado. Ya la figura masculina nunca mas será el salvador. Han pretendido enseñar que los textos bíblicos no son revelación de inspiración verbal ni principios doctrinales, sino formulaciones históricas, productos de una cultura patriarcal androcéntrica.
Las escuelas feministas de género atacan al cristianismo de ser una teología abusiva que glorifica el sufrimiento. El dios de esa religión, tiene como imagen teológica dominante el abuso divino del hijo, y no solo el abuso,
sino, la muerte de su propio hijo. Si el cristianismo ha de ser liberador del oprimido, debe primero liberarse de esa teología.
Es un ataque frontal no solo contra el cristianismo, sino contra el Vaticano, porque según estos colectivos, en la Conferencia Internacional de Población y desarrollo del Cairo, su agenda se opone, entre otras cosas a incluir los “Derechos de la salud reproductiva” incluyendo los servicios de planificación familiar y por consecuencia al aborto. La Santa Sede por su parte, señaló en los meses previos a Pekín, el peligro de la tendencia en el texto planteado por la ONU, a dejar de lado el derecho de las mujeres a la libertad de conciencia y de religión en las instituciones educativas. Hoy son muchas las mujeres católicas, evangélicas, ortodoxas y judías que, agradecen en particular, las enseñanzas de sus credos sobre el matrimonio, la familia, la sexualidad, y el respeto por la vida humana.
El “feminismo de género” es un sistema cerrado contra el cual no hay forma de argumentar. Estos grupos tienen la certeza que la naturaleza, la razón, la experiencia, las opiniones, y los deseos de mujeres verdaderas, son
construcciones sociales; y no importando la evidencia que pueda ser ofrecida, contra sus ideas, siempre pensaran que existe desde siempre una conspiración patriarcal masiva en contra de la mujer.
No alcanzamos a ser conscientes del peligroso de esta realidad y que no es una mentira conspiranoica, donde estos colectivos en la marcha del
colectivo gay de New York, cantaban a coro: “We are gay, we are queer and we are coming for your children”.

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