Hace muchos años que el Partido Liberal no elige al mismo tiempo Alcalde de Pereira y Gobernador, y cuando ha intentado hacerlo ha recibido la espalda de los ciudadanos.
El fin de semana pasado se conoció una foto de los candidatos a la Gobernación del Departamento y a la Alcaldía de Pereira por el Partido Liberal, Juan Diego Patiño y Maicol Lopera, acompañados del senador liberal Juan Pablo Gallo y del representante liberal Diego Patiño, padre del aspirante a la Gobernación.
Es una fotografía que tiene el evidente interés político de mostrar que el liberalismo está sólidamente unido en Risaralda y tiene candidatos únicos para la Gobernación y la Alcaldía de Pereira, y de paso acabar con los rumores que hay sobre un apoyo de cada dirigente a otras campañas.
Es bien conocida por los risaraldenses la fuerte rivalidad que de tiempo atrás ha existido entre el senador Gallo y el representante Patiño, que inclusive se vio reflejada cuando este no tuvo ningún espacio en la administración cuando aquel fue Alcalde y cuando además, se asegura que en la práctica Patiño no acompañó la aspiración al senado del exalcalde Gallo, sino que ayudó a otros candidatos foráneos.
Claro que de una foto a la realidad hay mucho trecho como se dice coloquialmente, y que ejemplos hay por montones de candidatos y dirigentes de los partidos que se toman la imágen para mostrar que no están incurriendo en doble militancia, pero que en la práctica han hecho otras alianzas y van a votar por otro candidato.
Pero si no fuera así, si de verdad las diferencias entre el senador y el representante se hubieran zanjado y hoy ambos y sus equipos políticos estuvieran trabajando de la mano y apoyando a sus candidatos únicos, esta es una alianza que genera inquietudes y reflexiones entre los risaraldenses.
Hace muchos años, ni siquiera en los mejores tiempos del Partido Liberal, que está colectividad no elige al mismo tiempo Alcalde de Pereira y Gobernador del Departamento, y cuando ha intentado hacerlo ha recibido la espalda de los ciudadanos. El elector castiga la ambición política y el intento de apoderarse de todos los espacios políticos.
La última mala experiencia la tuvo el senador Carlos Enrique Soto que siendo senador, teniendo dos Representantes a la Cámara, Alcalde de Pereira, mayoría en la Asamblea departamental y los concejos de Pereira y Dosquebradas, y alcaldías y concejos en varios municipios, perdió la Gobernación y la Alcaldía de esta capital.
Esto con el agravante que la línea del senador Gallo lleva ocho años manejando los hilos del poder en el departamento y tanto él como su equipo han empezado a mostrar los efectos del desgaste político y además ya hay movimientos promoviendo el fin del “Cambio”, y, para rematar, que el Partido Liberal, por culpa de su ambigüedad y su poco disimulado apetito burocrático, no está en su mejor momento ante la opinión.
Le apuesta, pues, el Partido Liberal a opción riesgosa para sus intereses políticos, que tiene muchos puntos débiles, que va contra el comportamiento histórico electoral del Departamento, que desconoce unos hechos que son tozudos y, lo más arriesgado, que parte de un principio que no garantiza nada, una foto que solo es para cumplir.
