el nuevo año y las promesas de siempre

Año nuevo, vida nueva. Reza el estribillo que como una especie de mantra pregonamos desde el primero de enero anterior, para alinear el comienzo de un nuevo periodo a una lista de largas promesas que nos hacemos para creer que ahora sí nos direccionaremos por el camino soñado. Querer, querer y querer es la consigna. Querer adelgazar, querer un mejor cargo, una mejor casa, un mejor carro, una mejor salud, mejores relaciones y más posibilidades de viajar, entre muchas otras cosas. Querer y desear es muy fácil, pero decir y actuar es una muy difícil. El conocimiento sin acción no sirve para nada, eso está más que claro, y es ahí amigo lector, o lectora, donde está el quid del asunto. Sin acción no hay resultados. Si seguimos haciendo lo mismo, los resultados serán los mismos. Así que me permito en este inicio de 2026 compartirle una receta practica para lograr esos cambios tan anhelados. Para no seguir postrados en el ostracismo de querer sin actuar, porque sencillamente la pereza, la rutina, el desanimo o la falta de intención y de propósito o de motivación se lo impide. Dice un precepto del estoicismo que no debemos esperar a sentirnos bien para actuar, sino actuar para sentirnos bien. Es diciendo y haciendo como se logran las cosas.
La receta mencionada está en el contenido de un libro fabuloso y ante todo poderoso porque tras sumergirnos en su lectura, nos incita actuar de una. Ese libro tiene por título “Hábitos Atómicos”
de James Clear, un verdadero best seller en las librerías del país y del mundo. Un método sencillo y comprobado para desarrollar buenos hábitos y eliminar los malos. Clear nos brinda fantásticas ideas basadas en investigaciones científicas, que le permiten revelarnos cómo podemos transformar pequeños hábitos cotidianos para cambiar nuestra vida y mejorarla. El libro pone al descubierto las fuerzas ocultas que moldean nuestro comportamiento -desde nuestra mentalidad, pasando por el ambiente y la genética-y nos demuestra cómo aplicar cada cambio a nuestra vida y a nuestro trabajo. La premisa es clave: el término atómico se traduce en una cantidad extremadamente pequeña de una cosa; en una fuente de energía o poder. Entre más repitas una actividad, más cambiará tu estructura cerebral para volverte eficiente en una determinada tarea. Todos los buenos y malos hábitos se inician con una señal o un detonante. Si quieres leer un libro o consumir un alimento saludable lo primero que debemos hacer en ponerlo a la vista día tras día. Si queremos evitar aquellos elementos que nos hacen daño, se trata de ignorarlos o hacerlos poco atractivos. Yo cierro esta nota invitando a que adquieras el libro y que pongas en practica este mantra de manera permanente “Sí puedo, es fácil y los estoy haciendo, adquirir buenos hábitos día a día. ¡Ánimo¡, el momento de actuar es ahora. ¡Feliz año!

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