Mientras Pereira, según Asocapitales, tiene 1.661 policías permanentes y un crecimiento del 128.57% en homicidios; Manizales tiene 1737 agentes y un aumento en este delito del 25%.
Según un reciente informe de la Asociación de Ciudades Capitales, sobre la seguridad en Colombia, en promedio las principales ciudades del país tienen asignado menos de un policía por cada cien habitantes, una cifra que parece ser el resultado del cada vez menor pie de fuerza disponible que tiene la Institución.
Pero independiente de esta sensible disminución de uniformados que tiene la Policía, llama la atención la diferencia tan marcada que hay en número de policías asignados entre algunas ciudades que tienen características, ubicación, población, actividades y condiciones de seguridad similares.
Es entendible que unas ciudades, por sus especiales características, o localización, o vocación, o afectación del orden público y la seguridad, como por ejemplo las que están situadas en zonas de conflicto armado, o en las fronteras, en los sitios de alta afluencia turística; tengan mayor presencia policial que otras.
No puede ser lo mismo, al momento de distribuir el pie de fuerza disponible, asignar los uniformados para Cúcuta que tiene un grave problema migratorio, o Cartagena que es centro turístico de primer orden y requiere una presencia especial para garantizar la estadía tranquila de los miles de turistas que la visitan, o Florencia que está en medio de los grupos; que hacerlo para Manizales, o para Pereira, o para Ibagué, ciudades que por supuesto tienen problemas de inseguridad, pero sin duda con condiciones muy distintas y menos complejas.
Las primeras exigen un número mucho mayor de uniformados permanentes para poder contrarrestar el delito en sus especiales manifestaciones y garantizar la seguridad de sus habitantes y visitantes; mientras que las segundas los requieren solo para combatir las manifestaciones corrientes delictivas y algunos grupos criminales organizados.
Lo que si no es entendible es que, por ejemplo, ciudades como Manizales o como Ibagué, que tienen por supuesto problemas de delincuencia, pero que no desbordan los índices nacionales, tengan más policías que Pereira que dolorosamente está mostrando unos niveles exorbitantes de homicidios y de otros delitos de alto impacto.
Mientras Pereira, según el informe de Asocapitales, tiene 1.661 policías permanentes asignados y un crecimiento del 128.57% en los homicidios; Manizales tiene 1737 agentes y registra un aumento del 25% en este delito; e Ibagué 2.311 policías y una disminución del 10.34% en este tipo de muertes violentas.
Pereira necesita que se le dé, como se hace con otras capitales, un trato especial en materia de presencia policial. Que se le asignen de manera permanente más uniformados para combatir el delito y muy especialmente el accionar de las organizaciones dedicadas a la comercialización de estupefacientes y que son las causantes, en un altísimo porcentaje, de los altos niveles de homicidios que registra la Ciudad.
