RAMIRO TABARES IDARRAGA
Las declaraciones del Presidente Petro en la rueda de prensa donde abordó el robo de la DIAN, son contundentes y dramáticas para un país acostumbrado a los saqueos, pero no de esta magnitud. No es nuevo el tema de la DIAN, tomada por las mafias empresariales y los ultrarricos hace más de 50 años: pero que sea el propio Presidente el denunciante si es una gran novedad.
En sus declaraciones ante los medios y la comunidad internacional afirmó de qué manera las mafias de evasores y contrabandistas tienen acceso al software para declarar importaciones falsas de empresas inexistentes para tener derechos a subsidios y recobros, alimentado una cadenas corrupta con dineros ilegales del narcotráficos, la extorsión y otras venalidades. Estas defraudaciones tienen un estimado inicial de $8 billones de pesos, es decir tres reformas tributarias. Hay 499 casos abiertos y 116 funcionarios investigados. Este robo de alto nivel compromete empresarios asociados a políticos regionales, quienes tienen cuotas en la DIAN como pago de favores. Es una corrupción de privilegiados, dueños de inmuebles en puertos y ciudades, donde se distribuye el contrabando hacia el comercio local. Estas mafias de poderosos, son los enemigos naturales del gobierno Petro, quien cada vez da muestras de su honestidad y lucha contra la corrupción.
Los estados necesitan del recaudo para su política redistributiva. Este gobierno sí sabe hacerlo. Sectores como la educación, salud, infraestructura, formalización, el agro y competitividad han recibido grandes aportes, ello explica la reactivación económica y como los indicadores de pobreza, exclusión, desempleo e informalidad han bajado. Medios internacionales expertos en la materia, ubican la economía del país en 4 lugar. Todo gracias al liderazgo del Presidente y grupo de asesores, quienes hacen jugadas maestras para que la economía no pierda su dinamismo.
La lucha contra la corrupción tiene que ser una política de estado. Las defraudaciones atentan contra el estado de derecho. Cuando no hay ingresos no hay inversiones. los estados en su más temprana edad están para operar bajo la férula del bien común y la justicia social. Acá las mafias han acuñado narrativas diferentes y por eso los altos niveles de pobreza, exclusión y marginación social.

