Hasta el día de ayer ya iban 34 entre partidos y movimientos políticos que están solicitando al Concejo Nacional Electoral y la registraduría hacer parte de diferentes consultas interpartidistas. La pregunta es, ¿en qué momento en Colombia la Democracia se convirtió en una sinvergüencería y un festival de proliferación de partidos y movimientos políticos sin identidad y sin un rumbo político responsable?, ¿Por qué se abrió la puerta para que se crearan microempresas electorales con intereses particulares bajo la bandera de ser partido de cuadros, pero terminaron siendo partidos de garaje?. En Colombia después de la reforma política del 2003, la Ley 1475 de 2011 y el acto legislativo 02 del 2015, se abrió el boquete para que cualquier ciudadano colombiano pueda inscribir un partido o armar un movimiento político mediante el mecanismo de grupo significativo de ciudadano y recolección de firmas. Figuras que fueron contempladas por la ley con el espíritu de darle forma a movimientos transitorios, coyunturales o minoritarios en ciertos momentos políticos, pero que después se volvieron permanentes; perdiéndose en el tiempo su filosofía y fin, volviéndose microempresas electorales para hacer negociaciones especialmente en el periodo electoral y obtener ingresos importantes por la reposición de votos, ya que en Colombia el negocio de la reposición de votos es un negocio lucrativo y bien remunerado para los partidos y sus dirigentes ya que obtienen un porcentaje por estos. De igual manera el Estado colombiano de acuerdo con ciertos requisitos y el cumplimiento del 3% de los votos válidos para Congreso, financia y destina unas partidas de acuerdo a la participación porcentual de los partidos y movimientos para su funcionamiento y ni que decir de las negociaciones que establecen muchos dirigentes en medio de la feria de avales en tiempo electoral, donde muchos cobran por los avales y son señalados por corrupción por el mal manejo de los topes electorales en campaña, ejemplo el movimiento Colombia Humana que le dio el aval al Presidente Petro. La ley electoral y de financiamiento es una burla, donde muchos argumentan que son austeros en el gasto, pero cuando uno mira la infraestructura y la logística que requiere una campaña por ejemplo a la presidencia de la república los topes son volados con facilidad, donde también existe la posibilidad de influencia de recursos oscuros y del narcotráfico, situación del común en Colombia. Por eso es de gran importancia que en Colombia las campañas sean con financiamiento estatal siendo crucial mejorar el control de la autoridad electoral ya que su funcionar operativo es muy limitado y no tiene dientes para ejercer el control suficiente. En mi consideración, la proliferación de partidos de garaje solo se presta para la corrupción y la degradación de la democracia, perdiéndose la ideología y los objetivos electorales, donde los candidatos aterrizan de partido en partido, sin poder indilgar responsabilidad futura por sus actos públicos y de corrupción cuando alcanzan cargos de elección popular. La mutación de partidos y de candidatos solo se presta para confundir al electorado y camuflar sus actos sin un costo político a futuro. No se entiende como candidatos a la presidencia como Pinzón que han militado en la derecha terminen en partidos alternativos como el Verde oxigeno o Felipe Cordoba de Estirpe liberal termine abrazado por las banderas azules, godas, conservadores. En elecciones el circo comienza y todo se vale.
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