Oscar Alberto D?az Garc?a
Columnista
Han transcurrido dos mil trescientos ochenta años y el pensamiento aristot?lico sobre la democracia contin?a vigente; a su juicio, las peores formas de gobierno eran la tiran?a, la oligarqu?a y la demagogia. Entendiendo la demagogia como la forma patol?gica de la democracia. Se aproximan elecciones locales y regionales, con un clima pol?tico agitado desde el discurso amenazante de los partidos de la oposici?n, que pretenden convencer al electorado con el argumento manido de la paz; eso es demagogia. Y digo manido, porque la paz, tal cual est? consagrado en la carta magna, es un derecho. Eso no tiene discusi?n; nadie desea más enfrentamientos armados, conflictos ni terrorismo.
Pero la oposici?n pretende otra vez adue?arse de ese derecho como exclusivo de su discurso, de su realidad y de sus prop?sitos, de manera falaz. Falaz porque proponen que todas las fuerzas vivas de la naci?n descalifiquen la objeci?n presidencial legitima, a la ley estatutaria de la JEP. Las Farc siguen apretando entre los dientes el cuchillo amenazante de la prolongaci?n de la guerra. Las Farc conservan ese nombre con doble prop?sito: seguir intimidando a Colombia desde la memoria colectiva con toda la violencia que sembraron durante sesenta años, pero además se lucran a trav?s de colectivos de abogados que demandan al estado, condenado por los tribunales parcializados a su favor.
V?ctor Sampedro Blanco en su obra ?Opini?n P?blica y Democracia Deliberativa? hace una afirmaci?n que nos invita a revaluar el concepto; seg?n el autor citado ?Los pol?ticos y los periodistas, con los encuestadores, dicen representar a la opini?n p?blica, pero también la gestionan. Reducen la participaci?n ciudadana a consumir informaci?n, a responder encuestas y a votar. La democracia deliberativa va más allí e intenta hacer compatible la opini?n p?blica, como suma de votos y encuestas, con la opini?n de la calle y las iniciativas de la sociedad civil?.
Me atrevo a complementar las ideas de los dos autores; si al decir de Arist?teles, la demagogia es una p?sima forma de gobierno, lo cual ha sido evidenciado durante siglos, en la actualidad se pretende corregirlo mediante la democracia participativa y deliberativa sin lograr los resultados esperados, por la reducci?n de la cual habla Sampedro; consumir informaci?n, responder encuestas y votar.
A mi juicio, nos estamos convirtiendo en esclavos de la democracia; si las decisiones de la sociedad civil fuesen acatadas por parte de quienes dicen representarla, el congreso jamás se habr?a atrevido a ir en contrav?a de las mayor?as que descalificaron el esperpento habanero. En la Grecia de Arist?teles los esclavos no ten?an derechos pol?ticos; hoy seguimos siendo esclavos pero por voluntad consentida. Renunciamos a esos derechos, convirtiendo al ciudadano en esclavo de su propia indiferencia. Y a eso lo llamamos democracia.

