La filosofía de Jesús

Iván Tabares Marín

Estudiosos muy serios del evangelio han señalado la influencia de los cínicos en el pensamiento de Jesús.  Esa escuela filosófica nació en el siglo IV antes de Cristo y tuvo notable influencia en la Galilea del siglo I.  Para situarnos en contexto, recordemos que ese movimiento contracultural de los cínicos se parecía mucho a la rebelión hippie de la segunda mitad del siglo pasado: desprecio por los convencionalismos sociales, crítica permanente al desarrollo desaforado, invitación a la vida sencilla, rechazo de la violencia, renuncia a la familia y a las riquezas, etc. (lea Los siete rostros de Jesús, de Juan Manuel de Castells Tejón)

Otra visión resalta que los principios democráticos de igualdad y dignidad humanas ya estaban presentes en las enseñanzas del Nazareno.  Como los defensores de esta corriente eran europeos protestantes, consideraban que la Iglesia Católica había traicionado el evangelio cuando se convirtió en la religión oficial del Imperio Romano.  El Renacimiento, la Reforma y la Ilustración rescataron el evangelio e inspiraron las revoluciones democráticas de los siglos XVII y XVIII.

Si todos somos hijos de Dios, todos y cada uno merecemos el respeto y la dignidad que intenta garantizar la sociedad democrática.  El reino de Dios está aquí y ahora.  Fue tal el impacto de esta teoría que la líder marxista Rosa Luxemburgo estaba convencida de que el movimiento socialista había tomado las banderas evangélicas de igualdad y amor al prójimo, como lo enfatizaría la teología de la liberación del clero católico en el siglo XX.  (Lea El Cristo filósofo, de Frédéric Lenoir)

Una tercera filosofía, de mucha influencia en el mundo moderno, fue elaborada por F. Hegel hacia el año 1800.  Propone una correlación entre el desarrollo de la conciencia y la manera como las religiones vinculaban a Dios con el hombre.  Si en el judaísmo el Espíritu está separado del mundo, con el cristianismo se juntan: “el Verbo se hizo carne”.   Pero la verdad del cristianismo es Pentecostés como símbolo de que el Espíritu permanece con nosotros.  En palabras de Hegel, Dios se hace hombre para que el hombre se haga Dios, es decir, con el cristianismo reformado la conciencia humana llega a su plenitud. El hombre se identifica con la cultura (espíritu) de la democracia.

Otra versión del pensamiento de Jesús surge de los estudios sobre el personaje histórico, del sacerdote John Dominic Crossan, especialmente en el titulado El Nacimiento del cristianismo. Las fuentes históricas más importantes de las palabras de Jesús son: Marcos, la fuente Q y el evangelio de Tomás. El evangelio de Marcos, escrito cerca al año 70, es una de las fuentes de Mateo y Lucas, escritos unos quince o veinte años después; la fuente Q recoge las tradiciones orales; el evangelio de Tomás se ha llamado “el quinto evangelio”. Solo el 32 por ciento de las palabras atribuidas a Jesús son auténticas, sin duda las más hermosas, que explican con parábolas el Reino Dios. Hay tantos “Jesucristos” como cristianos, dice el padre Crossan, pues cada uno lo acomoda a sus ideologías. Feliz Navidad.

Otras opiniones

- Advertisement -
- Advertisement -

Te puede interesar

- Advertisement -