Luis Garc?a Quiroga
Columnista
Mucha gente se pregunta por qu? son tan apetecidos los puestos de elecci?n popular para alcald?a y gobernaci?n al extremo que además de los precandidatos que a nombre de los partidos buscan su nominaci?n, hay quienes se ponen en la dispendiosa y fatigante tarea de recoger firmas.
Poder se llama la respuesta m?gica que como dec?a Nietzche: ?Siempre que encuentro un ser vivo descubro una voluntad de poder?. Aunque poder pol?tico es de lo que hablamos aqu?, todos estamos en la onda de ejercer poder sobre alguien.
El poder es un im?n, pero la política sin poder no es nada. Pol?tica y poder son siameses en su interdependencia al punto de que la raz?n superior de la existencia de la política es el poder. La historia de la humanidad conoce protagonistas que para alcanzarlo, hacen lo que se porque, el fin justifica los medios, seg?n Maquiavelo.
La ?poca electoral es temporada de caza para los pol?ticos y aunque en toda cacer?a hay tiempos de veda, casi todos los pol?ticos cazan todo el año, con mayor raz?n si por alg?n motivo conocido o de agenda oculta, lo hacen recogiendo firmas.
Salvo que est?n ca?ando, tras el poder en la alcald?a de Pereira hay cuatro aspirantes por firmas: Mauricio Salazar; Chucho Hernández; Carolina Bustamante y Carlos Botero. Tras la gobernaci?n, Israel Londo?o lleva semanas recogiendo firmas; y me dice Pacho Valencia que si le cierran las puertas, sale con su ej?rcito a recoger firmas.
Solo faltar?a que Carlos Maya no tenga el aval del partido Liberal, ni el Consejo de Estado resucite al Nuevo Liberalismo, ni haya acuerdo con Mario Mar?n y tenga que salir a recoger firmas.
?No hay cama pa tanta firma? seráa la parodia de la canci?n de Celia si miramos y comparamos las cifras de María I. Nore?a y Luis E. Arango en las ?ltimas elecciones.
Es claro, porque el censo electoral de Pereira est? por los 390.000 votos y si cada aspirante presenta m?nimo 100.000 firmas para que la Registradur?a le convalide al menos 50.000, debe recoger entre 150.000 y 180.000. Y eso sin contar que la Ley nada dice del fulano que no le niega una firma a nadie.
En la campa?a pasada el grupo Firmes con Luis Enrique report? más de 100.000 firmas para lo cual mont? una parafernalia de recursos humanos, t?cnicos, financieros y log?sticos que al final, ni fu ni fa. Fue un esfuerzo monumental en recolecci?n, revisi?n, auditor?a y custodia.? Igual sucedi? con el grupo Firme con María Irma, pues a la hora de la verdad, ninguno de los dos fue candidato a la Alcald?a.
Las firmas sirven como campa?a publicitaria anticipada que posiciona y hace visible al aspirante, pero objetivamente, más que cazadores, han sido pescadores. En Risaralda hasta ahora, nadie ha ganado poder real con firmas.

