Por Duberney Galvis Cardona
En momentos de mayor retroceso para el país, en el que múltiples partidos o movimientos políticos perdieron el rumbo, surge un movimiento político de origen agrario e indígena, encabezado por el actual senador de Nariño, Richard Fuelantala, a quien la independencia frente al gobierno le significó la negación del aval en AICO. Luego el valor civil sostenido como congresista, le significó el reconocimiento de la Asociación de Autoridades Tradicionales Indígenas Wayuu Suuliwo’u Laülaayuu; en consecuencia, sus autoridades lo avalaron para las próximas elecciones, entre otras, por sus luchas en favor de las comunidades desprotegidas de la Guajira.
A Richard lo conocí hace una década, defendiendo a los productores de panela que atravesaban una crisis. Me llamó la atención su conocimiento del sector agropecuario y el arrojo para defender la soberanía alimentaria. Años después supe que era un profesional médico veterinario y zootecnista de la Universidad de Caldas, periodo en el que debió esforzarse para estudiar y subsistir como muchos de quienes venimos del campo. De ahí en adelante hemos coincidido en la defensa de la ruralidad colombiana y millones de familias que hacemos parte de ella.
Recorriendo estos caminos llegamos hace poco a Pereira junto a un centenar de dirigentes del país. Confluimos en un encuentro nacional con el propósito de dar vida al movimiento agrario e indígena que propenda por el respaldo amplio de más compatriotas, y sea el embrión de una alianza política que perdure más allá del proceso electoral, “conscientes de que podrán venir políticas que profundicen aún más el neoliberalismo y el saqueo de Colombia como ha sucedido por decenios”.
De este modo, como él mismo expone, “por primera vez se podrá votar por un movimiento político agrario e indígena por la circunscripción especial indígena. Es la respuesta a la crisis de los partidos políticos tradicionales, incluyendo los movimientos indígenas capturados por la politiquería de turno, en donde se entregan avales al mejor postor de manera arbitraria, sin tener en cuenta a las comunidades.” Mantendremos entonces en alto las banderas de la soberanía nacional hoy postradas a los intereses de la economía de Estados Unidos y otras potencias de la esfera de la globalización.
Al lado de Richard estará en la lista, Jesús ‘Chucho’ Guevara, el reconocido dirigente agrario proveniente de la vereda Moreta en límites entre Quinchía Risaralda y Riosucio Caldas. En específico, dedicaré esfuerzos a promover su campaña al senado de la república. De ello hablaré en detalle en próximas columnas.
Y cierra la lista, Zunilda Amaya, vocera de decenas de comunidades Wayuu de La Guajira, defensores de los derechos étnicos y económicos, el agua y los territorios frente a corruptos despojadores y a las compañías trasnacionales que imponen sus jugosos y lucrativos proyectos energéticos.
Será la lista de quienes no fuimos cooptados por ningún gobierno hasta la fecha, de los que persistimos en la resistencia civil ante el saqueo de la nación y la corruptela de sectores políticos de todos los pelambres.

