Te libero del yugo al que te sometí haciéndote entender que tienes que complacerme, te libero de la creencia que, sobre todas las cosas, debes feliz hacerme. Te libero de la tradición en la que dejas de ser tú, para por mí vivir; te libero de mis caprichos, te libero de mí.
Quiero que seas libre, sobre todo para elegir lo que quieres cerca y lo que quieres apartar de ti. Despójate del temor, de la vergüenza, del qué dirán. Deseo que hagas las cosas porque te nacen y no porque otros lo esperarán. También deseo que liberes a los demás, no los condenes a ajustarse a tus formas; No quieras meterlos en tus moldes para darles horma.
Te libero para que, en tu libertad también sepas liberar y acabemos juntos con la tradición de, al otro condenar, por ser diferente, por de otro modo pensar, por tener otro credo, por tener otro actuar.
Te libero de las creencias que te impuso la sociedad y las que yo he alimentado, cuando me siento a esperar. Sé, simplemente sé, que mientras resonemos, a tu lado yo estaré; Cuando dejemos de hacerlo, nada nos podrá detener.

