Colombia ha tenido fama de ser gran productor de cocaína y de tener poderosos carteles de la droga; pero jamás sus presidentes y su familia se habían visto envueltos en casos de estos.
Independentemente de las razones que motivaron a la expareja del hijo del Presidente de la República para tomar la decisión de denunciarlo ante los medios de comunicación y contar el destino que le dio a los dineros recibidos en nombre de la campaña de su padre, de reconocidos narcotraficantes; la captura de Nicolas Petro ordenada por un juez de la República, es un golpe duro para el Primer Mandatario y para el país. El Presidente dijo en su momento que él no había criado a Nicolas, en un desesperado intento por distanciarse de él y salvar su responsabilidad frente a las actuaciones irregulares de su hijo; sin embargo, por más que se quiera alejar de él y de su oscuro comportamento, no deja de su hijo, sobre todo si los hechos tienen que ver con la campaña que lo eligió presidente de la República. Excusarse diciendo que no tuvo la educación de su hijo y por tanto no puede responder por sus actos, no es una explicación aceptable para quien ostenta el cargo de primer magistrado de la Nación y es visto por muy buena parte de los colombianos como su imagen y como un ejemplo a seguir. Según la exnuera del presidente Petro, Nicolas recibió importantes sumas de dinero de reconocidos personajes investigados por la justicia colombiana e inclusive con líos en Estados Unidos, que no fueron reportadas, como lo manda la ley, por la campaña de su padre, sino que se quedaron en sus bolsillos; y ese es un comportamiento delictivo que pone al Presidente y al país en la mira del mundo entero Ya no solo es el embajador de Venezuela que, animado por unos tragos y molesto por un incumplimiento burocrático, amenaza no solo con contar del ingreso de 15.000 millones de pesos a la campaña presidencial, sino de su particular procedencia; sino la exnuera del Presidente que afirma que al hijo le entregaron otros dineros oscuros y que no solo no los reportó, sino que se quedó con ellos. Qué podrá estar pensando el mundo de un país que todo indica eligió a su presidente con dineros del narcotráfico, que va a comprar la producción de coca y que paga por no matar; y de un presidente que colecciona en su gobierno guerrilleros, secuestradores y violadores; que tiene en la calle a los peores criminales; y que no responde por la conducta de sus hijos. Colombia ha tenido fama de ser gran productor de cocaína y de tener poderosos carteles de la droga; pero jamás sus presidentes y su familia se habían visto envueltos en casos de receptación de platas del narcotráfico, ni de enriquecimiento con estos dineros, ni de platas que se mueven a la carrera en maletas, ni mucho menos de negocios por fuera de la ley. Pobre país.
